Declive y resurrección del liderazgo de Barbie

por | Jul 25, 2023

Por fin ha llegado a la gran pantalla la última y gran producción de Greta Gerwig, Barbie, seguramente el estreno más esperado de la temporada, algo a lo que ha contribuido su apabullante y extensa campaña promocional. 

Una comedia, la de Barbie, que apuesta todo al rosa, en la que algunas personas ven una crítica al estereotipo de mujer que tradicionalmente ha defendido Barbie y otras, un puro divertimento a cargo de la famosa muñeca de Mattel que, por cierto, se ha vuelto colocar en la primera fila publicitaria y está arrasando en la generación de filtros mediante IA.

Sea cual sea la intencionalidad, la primitiva o la finalmente empaquetada, lo cierto es que la película de Gerwig hará mucho, presumiblemente, por el merchandising de la firma detrás de la popular muñeca. De hecho, marcas como Bershka, Druni o El Corte Inglés han sacado ya a la venta productos de moda, cosmética y gaming inspirados en Barbie.

No hay límites para lo que puedes lograr cuando te vistes con confianza y te esfuerzas por tus sueños, Barbie

Una trayectoria desigual

El liderazgo de Barbie, sin embargo, ha sido desigual a lo largo de su historia. 

Barbie, que surgió a finales de la década de los 50 como la primera muñeca adulta femenina, cosechó un éxito sin parangón a partir de los 60 para caer después en picado, en los 2000. 

¿Por qué? Las nuevas generaciones veían en Barbie la consagración de una imagen totalmente estereotipada de la mujer y un modelo de vida irreal, donde imperaban los coches y las mansiones. Que el final de su pierna terminase en la forma adecuada para encajar solo un zapato de tacón era la punta del iceberg de toda una iconografía que perpetuaba la cosificación. En los 90, Mattel lanzó una Barbie capaz de verbalizar la frase: ¿Quieres ir de compras?, entre otras no menos controvertidas.

 Las críticas comenzaron a ser tan feroces que Mattel tuvo que ponerse las pilas y comenzar a dar vida a otras Barbies más allá de la famosa y dulce ama de casa con medidas imposibles, pelo rubio platino, piernas extra largas y las uñas pintadas. 

La vuelta al estrellato

De hecho, los últimos modelos de la firma han pretendido sacudirse el sexismo con muñecas que desempeñan profesiones con escasa representación femenina o racializadas. Hace cuatro años, Mattel lanzó incluso una campaña para que Barbie inspirase a una nueva generación de niñas, “mostrándoles que todo es posible”. Esta nueva estrategia parece haber dado sus frutos, pues la compañía lograba en 2020 aumentar las ventas un 29 %, obteniendo tan solo durante el tercer trimestre del año un beneficio neto de 267 millones de euros, es decir, un incremento del 347 %, muy alejado del batacazo de la marca en 2014, cuando sus beneficios cayeron un 45 %.

A pesar de ello, las connotaciones negativas de la muñeca no logran diluirse del todo en la memoria colectiva, tanto es así que distintos grupos activistas y profesionales han abordado campañas muy críticas con la muñeca, que han puesto en verdaderos apuros a Mattel, presa de una crisis reputacional sin precedentes en los últimos años.

Ahora, hay quienes ven en el último largometraje de Gerwig un intento de la marca por abrazar el feminismo y lavar así su imagen a través de una cuidada parodia sobre los roles de género. Un producto audiovisual capaz de catapultar un nuevo liderazgo de la marca a través de su popular producto, cuando muchos vaticinaban el fin de la muñeca. De ser así, lo habrían conseguido al conectar con los nuevos valores de millones de espectadores y espectadoras.

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