Ángela Crespo (Aflofarm): “El liderazgo humanista exige parar, escuchar y poner siempre a las personas en el centro”

por | Jun 9, 2026

En una nueva edición de «Conversaciones con Valores», impulsada por Claire Joster, la directora general de Aflofarm en España reflexiona sobre el cuidado, la confianza y el propósito como pilares de una cultura empresarial sólida.

En un contexto empresarial marcado por la velocidad, la incertidumbre y la transformación constante, el liderazgo se enfrenta a un desafío cada vez más complejo: alcanzar los objetivos sin perder de vista a las personas. Para Ángela Crespo, directora general de Aflofarm España, la respuesta pasa por reforzar aquello que considera esencial: el cuidado, la confianza y la coherencia entre lo que una organización dice y lo que realmente hace.

Durante una nueva entrega del ciclo Conversaciones con Valores, impulsado por Claire Joster, Crespo compartió su visión sobre el liderazgo humanista, la gestión de equipos y la importancia de construir culturas corporativas donde las personas ocupen un lugar central, entrevistada por Albert Corbella, Business Leader de Claire Joster España.

La directiva lidera una compañía dedicada al ámbito de la salud, una actividad donde el concepto de cuidado forma parte del ADN empresarial. Sin embargo, para ella, este valor no se limita únicamente al paciente o consumidor final.

“Los procesos son importantes, pero las personas lo son aún más”.

Desde su perspectiva, el compromiso de Aflofarm con la salud comienza dentro de la propia organización.

“Intentamos cuidar a las personas que están dentro porque nuestro objetivo es cuidar a las que están fuera y mejorar su vida”,

Esta visión conecta directamente con una idea que atraviesa toda su concepción del liderazgo: una organización solo puede generar impacto positivo en la sociedad si previamente construye un entorno saludable para quienes forman parte de ella.

Liderar entre la razón y la emoción

Uno de los aspectos más complejos del liderazgo aparece cuando es necesario tomar decisiones difíciles. Especialmente en momentos de cambio o incertidumbre, los líderes deben encontrar el equilibrio entre las necesidades individuales y las del conjunto de la organización.

Crespo reconoce que existen situaciones en las que, pese a la carga emocional que implican, es necesario priorizar el bienestar colectivo. “A veces tienes que poner por delante las necesidades de la compañía para asegurar que el resto del equipo esté bien cuidado”, explica.

Lejos de plantear una visión fría de la dirección empresarial, la responsable de Aflofarm defiende la importancia de equilibrar permanentemente la dimensión humana con la responsabilidad de garantizar la sostenibilidad del proyecto.

Ese mismo equilibrio se refleja en la manera en que entiende la confianza, uno de los cuatro valores fundamentales de la compañía. Para ella, la confianza no puede reducirse a una declaración corporativa ni a un mensaje inspirador plasmado en una presentación.

“La confianza se construye en el día a día”, asegura. Escucha, empatía, cercanía y capacidad de delegar son algunos de los elementos que permiten desarrollarla.

En un entorno cada vez más acelerado, reconoce que mantener estos comportamientos exige un esfuerzo consciente. “A veces, cuando estás muy estresado, todo eso no te sale bien. Por eso es importante parar”, admite.

La pausa, lejos de ser una pérdida de tiempo, se convierte así en una herramienta de liderazgo imprescindible para preservar la calidad de las relaciones dentro de los equipos.

El propósito como motor de compromiso

Si hay un elemento que facilita la conexión de las personas con la organización, ese es el propósito. Diversos estudios demuestran que cuando los profesionales encuentran sentido en su trabajo aumenta su compromiso y disminuye la rotación. Una realidad que Crespo observa diariamente en su compañía.

En el caso de Aflofarm, el propósito está estrechamente ligado a la mejora de la salud y la calidad de vida de las personas. Un objetivo que, según explica, resulta especialmente tangible para quienes trabajan en la organización.

La directiva recuerda con orgullo el impacto de algunos de los productos desarrollados por la compañía, especialmente aquellos relacionados con la deshabituación tabáquica. Escuchar testimonios de personas que han conseguido dejar de fumar gracias a esas soluciones representa para ella una evidencia clara del valor generado. “Eso es espectacular. Es mi propósito”, asevera.

Pero más allá del impacto social, Crespo también encuentra satisfacción en la capacidad de la empresa para generar empleo y desarrollo profesional. Actualmente, Aflofarm da trabajo a 56 personas y, según explica, el compromiso con ellas forma parte inseparable de su misión.

Esta conexión entre propósito y cultura corporativa se traduce también en una fuerte alineación de valores. La propia organización promueve hábitos coherentes con su actividad, reforzando la credibilidad de su mensaje tanto dentro como fuera de la empresa.

Para Crespo, la coherencia es uno de los factores que determinan la autenticidad del liderazgo.

“Si tienes unos valores escritos en un papel, tienes que demostrarlos. Si no, no existen”.

Una afirmación que resume su visión sobre la cultura empresarial: los valores no se comunican, se practican.

También reivindicó la importancia de la transparencia, la colaboración y el aprendizaje continuo. Defensora del mentoring inverso, considera que las nuevas generaciones tienen mucho que aportar a los equipos directivos y que el liderazgo actual debe construirse desde la escucha mutua.

Finalmente, abordó uno de los temas que más preocupa a quienes ocupan posiciones de responsabilidad: la conciliación. Su respuesta fue contundente. Para cuidar de los demás, primero es necesario cuidarse uno mismo.

“Hay que desconectar”, sostiene. La directiva defiende la necesidad de establecer límites saludables, delegar y confiar en los equipos para preservar el equilibrio personal y profesional.

Una reflexión que conecta con la esencia de toda la conversación: el liderazgo humanista comienza cuando el cuidado deja de ser una responsabilidad exclusiva hacia los demás y se convierte también en un compromiso con uno mismo.

Porque, como concluye Ángela, solo desde esa autenticidad es posible construir organizaciones donde las personas quieran crecer, contribuir y permanecer.

Flor Medeot
Flor Medeot

Próximos eventos

Te puede interesar