Por Carlos Enrique González Samano, Consejero Independiente, miembro de la Comisión de Finanzas de Cruz Roja Madrid y miembro de Protagonistas.org | El 70% del éxito en la implantación de IA depende de las personas, no de la tecnología. Y la mayoría de las empresas lo está haciendo al revés.
Varios informes recientes, como los de The Boston Consulting Group (BCG), “AI Adoption in the Enterprise – 2026” de WRITER, Deloitte (State of AI in the Enterprise 2026), Wharton / GBK (AI Adoption Report 2025), MIT NANDA (State of AI in Business 2025), y Stanford University (Artificial Intelligence Index Report 2025), entre otros, evidencian que la implantación de la Inteligencia Artificial (IA) en las empresas está generando impactos negativos y de rechazo, haciendo fracasar dichas implantaciones. Uno de los puntos fundamentales que afloran sería el de la “Gen AI divide Paradox” que establece el informe del MIT NANDA (los mismos usuarios que integran la IA de forma favorable y constante en sus flujos de trabajo personales, la describen como poco fiable cuando se la encuentra en sistemas empresariales).
También BCG, hace ya un tiempo, y estando personalmente totalmente de acuerdo con ello, estableció que el éxito en la implantación de la IA en las empresas depende de:
- Un 10% de los Modelos/Algoritmos utilizados
- Un 20% de los Datos, especialmente aquellos que son únicos y de “propiedad” de la empresa
- Un 70% de las Personas que integran la empresa, resaltando especialmente la capacidad de desarrollar internamente un Liderazgo Organización y Digital adecuado
Y es por ello que quiero recordar las palabras de Peter Drucker: “….realmente no es verdad que el trabajador se halle feliz y satisfecho si no obtiene de su trabajo nada excepto el salario, ni que no se interese en su trabajo y en lo que él produce. Al contrario, ansía tener una oportunidad de conocer y comprender todo lo posible acerca del trabajo, de su producto, de su fábrica y del puesto que desempeña.”. No me cabe duda de que el rechazo que está generando la IA en algunas empresas es porque no se han tenido en cuenta estas palabras de Peter Drucker, y no se “ha contado” realmente con los empleados para su implantación, explicando antes los motivos y objetivos que se pretenden alcanzar, y las oportunidades de desarrollo profesional que aparecerán…más allá de no haber analizado previamente, desde el punto de vista estratégico y operativo, donde la IA aporta más valor a la empresa (es decir, implantar la IA por ser “lo que se lleva”, no por haber comprendido sus beneficios.
Por otra parte, el “clima social”, adherido nuevamente a la “moda de la polarización”, por el que se asocia (….sobre todo en los medios de comunicación, y con una frecuencia constante) la llegada de la IA con la pérdida de puestos de trabajo. Hans Rosling definió “el instinto de la negatividad”, caracterizado porque “las noticias buenas no son noticia” o “la mejora gradual no es noticia”. Necesitamos por tanto combatir la “ignorancia” y transmitamos una visión del mundo basada en datos reales.
Soy un firme convencido de que el ser humano ha conseguido superar numerosos retos gracias a los avances tecnológicos, y estos avances tecnológicos han venido a contribuir globalmente, y de forma relevante, a la mejora de la calidad de vida de las personas, y por ello creo que la IA permitirá un nuevo avance en ese sentido. Algunos beneficios de la IA son la creación de empleos de mayor valor añadido, mejora de los costes de producción que se traducirán en un menor precio de compra (aspecto relevante para aquellos colectivos más desfavorecidos, que hasta ahora no pueden acceder a determinados productos), mejora de la calidad de vida en las ciudades, eliminación de trabajos de poco o limitado valor añadido, etc.
Como en toda Revolución (y la llegada de la IA lo es), es inevitable asumir que habrá “perdedores” y “ganadores”, tanto a nivel de las personas como de los negocios, y el objetivo principal debe de ser que, a nivel de las personas, los “ganadores” superen muy ampliamente a los “perdedores”, y para ello es fundamental preparar/se y formar/se (tanto uno mismo, como desde las Administraciones Publicas y las empresas) en todo lo que supone e implica la llegada de la IA.
La incorporación de la IA a la estrategia de la empresa debe buscar un AI Moat (es decir, un “foso infranqueable”) que sea diferencial y sostenible en el tiempo, que aporte un crecimiento económico claramente diferenciador respecto a sus competidores y del que se obtendría de seguir bajo el modelo tradicional de negocio, y que adicionalmente suponga un cambio cultural que contribuya al desarrollo profesional de sus empleados, sumando beneficios asimismo al conjunto de la sociedad (especialmente a sus Clientes, pero no sólo a ellos).
Por ello, es fundamental que en las primeras iniciativas (Proyectos Piloto) que se desarrollen sean Lideradas por una persona con un “liderazgo real” dentro de la empresa, con la participación de “voluntarios internos”, de distintas áreas, que sirvan de “altavoz” y “profetas” para el resto de los empleados respecto a los beneficios a obtener con esas iniciativas. Ello unido a otras acciones internas, como un Plan de Formación amplio, la creación de un “buzón virtual de dudas y/o propuestas de IA”, etc., son palancas clave para crear la necesaria cultura interna favorable previa y simultáneamente a la implantación de la IA.
Como convencido de la necesidad de adoptar (por las ventajas competitivas diferenciales que aporta) la IA en las empresas, creo que lo mejor es recordar lo que indican Jorge Calvo y Carlos Escapa en su libro “La IA en los negocios”:
- La IA no es un destino final, es un viaje que redefine la forma en que creamos valor, innovamos y competimos en la era digital
- El futuro pertenece a quienes saben equilibrar el potencial de la IA con la visión humana, la formación continua y la visión estratégica. La IA amplifica nuestras capacidades, pero es la humanidad la que le da sentido y propósito
Carlos Enrique González Samano
Carlos Enrique González Samano es consejero independiente y asesor estratégico con más de 30 años de trayectoria internacional en el sector energético. Especializado en gobernanza corporativa, estrategia empresarial, sostenibilidad (ESG) e integración organizacional, aporta una visión rigurosa y humanista del liderazgo, orientada al crecimiento sostenible y la excelencia empresarial.









