La accesibilidad, variedad de productos y precios bajos ha disparado las ventas de productos chinos a través de sus e-commerces. Para enfrentarse a esta nueva ola asiática y preservar su competitividad en el mercado, las organizaciones españolas tratan de optimizar sus experiencias digitales móviles.
“En 2026, se prevé que China exporte USD4 billones en bienes y servicios a nivel mundial. Las empresas chinas están capturando con éxito la atención internacional”. Así se manifestaba, a finales de 2025, el Euromonitor International, organización que lanza informes periódicos sobre tendencias y previsiones de mercado para ayudar a las empresas a actuar y tomar decisiones de alto riesgo con confianza.
Precisamente en uno de esos informes, se mencionan éxitos globales que han logrado “un cambio claro del interés ocasional hacia un consumo sostenido de productos y servicios”.
Un interés al que han contribuido plataformas como SHEIN o Temu gracias a “productos accesibles dentro de amplias opciones, recomendaciones personalizadas, interfaces diseñadas para dispositivos móviles y (…) una experiencia entretenida y sin fricciones”. No en vano, 4 de los 5 principales actores del e-commerce global en 2024 tienen origen o base operativa en China.
¿Qué pueden hacer las marcas españolas al respecto?
Para competir eficazmente, las empresas deben apoyarse en sus ventajas diferenciales y fortalezas. Una obviedad que recala en el valor de marca que reivindica la UE para sus organizaciones, asentado en la calidad, la seguridad, la transparencia y el respeto a los derechos humanos de los y las trabajadoras.
Sin embargo, el valor de marca o la reputación a veces no son suficientes para competir a golpe de clic y de precio. De ahí que algunas empresas hayan previsto como factor decisivo la inversión en accesibilidad a sus productos de la mano de la innovación en experiencias digitales personalizadas.
Hacer frente al creciente comercio asiático no consiste en competir en precio, sino en apostar por la diferenciación de la mano de mayor valor añadido y digitalización. También en abrirse a nuevos mercados, como precisamente el asiático, donde existe una creciente clase media cada vez más demandante a la que el tejido empresarial español ha comenzado a seducir.
De hecho, España y China han firmado recientemente tres acuerdos para reforzar su cooperación económica y abrir nuevas oportunidades comerciales. Uno de los objetivos: aumentar la presencia de productos españoles en China.
Cuatro claves para competir con la ola asiática
Los expertos y expertas del sector apuntan a cuatro estrategias clave para aquellas empresas que necesitan competir contra las plataformas digitales asiáticas:
- Construcción de comunidad: Frente al anonimato chino, potenciar la transparencia informando sobre el origen del productos, el proceso de fabricación, el impacto social y medioambiental…, y conectar así con las sensibilidad y valores del consumidor actual.
- Atención al cliente e hiper personalización: Ofrecer un servicio de asesoramiento experto excelente, así como uno de postventa adecuado y garantías que cumplen con la nueva legislación europea al respecto en favor de la defensa de los consumidores y consumidoras.
- Calidad y diseño propio: Apostar por el diseño exclusivo, la originalidad, la innovación y la calidad para marcar la diferencia respecto a un producto que en China se fabrica de manera genérica, estandarizada y despersonalizada, pues no atiende a las particularidades de cada persona..
- Experiencia omnicanal: Combinar una experiencia de venta en tienda online excelente con una en el espacio físico más humano y emocional. Un valor añadido contra el que no pueden competir las marcas asiáticas que venden sus productos de manera digital.
Ahondar en estos cuatro pilares parece decisivo ahora que, por ejemplo, la plataforma «AliExpress está intentando reposicionarse hacia un modelo más maduro«. ¿Cómo? De la mano de un marketplace que ha mejorado su logística transfronteriza y que ha aumentado el control sobre la experiencia de compra para convertirse así en la gran alternativa a Amazon, aumentando así la presión competitiva.
La frecuencia de compras online en este tipo de plataformas es elevada en España, según datos del Observatorio Cetelem. Un 31% de las personas encuestadas afirma comprar cada dos o tres meses.
Una estrategia a nivel europeo
La UE ha decidido actuar al respecto y ha dado luz verde a una tasa de tres euros para paquetes extracomunitarios de poco valor: menos de 150 euros. Esta medida, que entró en vigor el 1 de julio, está dirigida a minimizar las compras por internet a plataformas chinas como AliExpress, Temu o Shein a través de la aplicación de aranceles en productos que antes estaban exentos.
Los tres euros se aplican a todos los paquetes valorados en menos de 150 € que entren en la UE y se cobrarán por categoría de bien, no por paquete. “Por ejemplo, si un paquete contiene dos juguetes, un abrigo de lana y tres botellas de champú, se aplicará un derecho de aduana total de 9 €, ya que el paquete contiene tres categorías de productos”, explican desde el Consejo Europeo.
El pago de dicho arancel debería correr a cargo de las empresas que exportan dichos productos. Sin embargo, podría ocurrir que este sobrecoste acabe por repercutir en el bolsillo del consumidor.
El objetivo de esta medida por parte de la UE es triple:
- Evitar la comercialización de productos falsificados o poco seguros y defender la competitividad de los fabricantes europeos.
- Minimizar el impacto del comercio electrónico sobre el medioambiente.
- Proteger a los consumidores y consumidoras de posibles fraudes.
Según datos de la Comisión Europea, China es el tercer mayor socio comercial de bienes y servicios de la UE después de Estados Unidos y el Reino Unido. Y el segundo mayor solo para el comercio de bienes, alcanzando los 732 mil millones de euros en 2024.
No en vano, cada día llegan a la UE 4.600 millones de paquetes de comercio electrónico valorados en menos de 150 €, el 91 % de esos envíos proceden de China.
Según datos del Observatorio Cetelem, la mayoría de los ticket medios de consumo en España a través de las grandes plataformas de comercio electrónico chinas no supera los 150 euros. La mitad de los consumidores (50%) declara que sus compras suelen estar entre los 21 y 50 euros.
*La dependencia de China en los insumos críticos: El 10 % de las empresas españolas declaran importar insumos críticos de China, según un análisis de Banco de España. La mitad de las empresas importan estos insumos de manera directa, mientras que el resto lo hacen a través de distribuidores intermedios. Dentro de la industria manufacturera, esta exposición a China es aún mayor en el sector farmacéutico (el 80 %), en el de los fabricantes de productos informáticos , electrónicos y ópticos (60 %) y en el sector químico (40 %). Esta elevada dependencia comercial de China se ha trastocado ante las últimas tensiones geopolíticas, que han puesto en jaque las cadenas de suministro, lo cual ha obligado a las empresas españolas a mirar hacia otros países europeos como suministradores de estos insumos.







