Lo que no consiga el liderazgo deportivo…

por | Ago 5, 2024

No habíamos salido de una alegría y nos metíamos en otra. La jornada del 14 de julio fue una de esas para recordar, al menos para los amantes del deporte mayúsculo, aquel que entiende de esfuerzo y disciplina, de pasión y de ilusión, que la diversidad aglutina y que, una vez más, el equipo hace la fuerza.

Carlos Alcaraz ganaba su cuarto título de Grand Slam con tan solo 21 años. Y con ese buen sabor de boca y una tarde de verano por delante, nos deleitábamos en el sueño de triunfar además sobre el césped del Estadio Olímpico de Berlín. No se quedó en un sueño, España conseguía su cuarta Eurocopa entrada la noche. 

El liderazgo del murciano y de un equipo de fútbol que ya ha sido bautizado como el más diverso y plural de la historia, ha quedado patente. Una vez más, el liderazgo deportivo ha dado una lección a ese otro empresarial que, seguro, sin duda, tomará buena nota de los valores demostrados y de los éxitos que se pueden cosechar a través de ellos.

Ya ha ocurrido en ocasiones anteriores. Afortunadamente, en España la cantera suele dar muchas alegrías. Y ahora, seguimos expectantes las Olimpiadas. Pero a veces conviene recordar que ante la dificultad, solo los y las mejores se vienen arriba.

El deporte como revulsivo

El deporte es un revulsivo. Capaz de inspirar a nuevas generaciones y aportar valores, ya sea a la empresa o a la sociedad, que sin este serían más difíciles de digerir, o al menos de una forma mucho más lenta o discutida. 

liderazgo deportivo

Fran Garrigós, medalla de bronce en judo en los JJOO de París 2024

Los últimos partidos nos han dejado valiosas lecciones y habilidades aplicables al liderazgo de una organización y, vamos a decirlo, de todo un país:

Trabajo en equipo, cohesión y cooperación entre personas de perfiles muy diversos y roles extremadamente específicos dentro de un conjunto. Y aún con todo, o precisamente por esa razón, alcanzar objetivos comunes que de otra forma serían impensables.

Resiliencia y gestión del fracaso, enfrentarse a las derrotas y a los contratiempos, recuperarse rápidamente y mantener la motivación del equipo, algo que ya nos enseñó La Roja de 2010 en Sudáfrica. Sin duda, una enseñanza valiosa para líderes nacionales y de grandes empresas en momentos convulsos, donde el contexto internacional se torna voluble y donde la incertidumbre está servida.

Visión y estrategia, pero sobre todo, pasión. Quienes se consagran como líderes deportivos desarrollan una visión muy nítida de sus objetivos y estrategias ensayadas con las que alcanzar el éxito. Sin embargo, el entrenamiento diario no siempre basta, a veces, estas habilidades deben cultivarse por encima de lo imaginable. Y eso solo es posible con grandes dosis de pasión y seguridad en uno mismo.

Liderar es superarse

La disciplina y una fuerte ética de trabajo son fundamentales en el deporte. Rafa Nadal es un ejemplo de ello y un símbolo no solo del deporte a nivel internacional, sino de lo que significa superarse a sí mismo a base de tesón y constancia, incluso en estas Olimpiadas tan complejas para él. Estos valores son igualmente importantes para los líderes de cualquier organización, quienes deben demostrar integridad y compromiso, pero también esfuerzo, para inspirar confianza y respeto.

Podríamos sumar muchos más atributos que llevan hasta sus últimas consecuencias los grandes profesionales del deporte. Como la comunicación hábil y efectiva, tanto con el resto del equipo como con las personas implicadas en su preparación, capaces de motivar e inspirar a través de discursos y acciones esenciales. O la capacidad para tomar decisiones bajo presión, de esas que son fugaces pero que pueden cambiarte la vida, a ti y a quienes te acompañan. 

Y claro está la importancia de la inclusión y la diversidad, como muestran las selecciones nacionales de múltiples países y como ha demostrado la Española en esta ocasión. Un enfoque que jamás hay que perder de vista porque, como señala el liderazgo humanista, resulta fortalecedor.

El liderazgo deportivo y el liderazgo empresarial o de un país comparten muchos principios y habilidades fundamentales. Esperemos que, una vez más, las lecciones del liderazgo deportivo recalen en las nuevas generaciones y que estas trasladen su efectividad, resiliencia y capacidad para unir y guiar al grupo hacia un futuro próspero, más motivante, más satisfactorio.

 

Raquel Santos
Raquel Santos

Raquel Santos es redactora en Más Cuota y licenciada en Ciencias de la Información por la UCM. Especialista en talento, bienestar y liderazgo, escribe con mirada cercana y rigor periodístico para convertir la estrategia empresarial en gestión con impacto.

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