La movilidad sostenible es ahora un requisito legal para las empresas en España, al menos para un amplio espectro de las mismas. Y es que, la nueva Ley de Movilidad Sostenible busca la implicación de la empresa privada para alcanzar los objetivos de descarbonización a nivel europeo.
La movilidad sostenible es ahora un requisito legal para las empresas en España, al menos para un amplio espectro de las mismas. Y es que, la nueva Ley de Movilidad Sostenible busca la implicación de la empresa privada para alcanzar los objetivos de descarbonización a nivel europeo. Es decir, las organizaciones deben involucrarse en los retos de reducir emisiones de CO2 que ocasiona el tráfico rodado, modernizar el transporte y promover desplazamientos más eficientes. Puesto que las medidas en movilidad sostenible deberán incluirse en la estrategia empresarial y estrategia ESG, los CEO tendrán un papel clave en su implementación.
¿Qué es la Ley de Movilidad Sostenible?
La Ley de Movilidad Sostenible crea un marco legal en nuestro país para promover un transporte limpio, accesible y eficiente. Sin embargo, la gran novedad reside en la implicación, de manera directa, de las organizaciones para la consecución de tales retos. La razón: el peso de la actividad empresarial en los desplazamientos de la ciudadanía de su trabajo al hogar y viceversa, y por tanto, en el futuro modelo de movilidad sostenible.
La nueva legislación para la movilidad sostenible, que se publicó en el BOE el 4 de diciembre de 2025 y entró en vigor al día siguiente, trata, por tanto, no solo de impactar en la sociedad a través de las administraciones públicas, sino de las iniciativas privadas, pues define cómo las empresas han de gestionar los desplazamientos de sus empleados y empleadas.
La Ley se enmarca en la Estrategia de Movilidad Segura, Sostenible y Conectada 2030. En esta, la digitalización del transporte representa un eje central en la mejora de la gestión del transporte, desde la planificación por parte de los usuarios y usuarias a la optimización de recursos, también en el entorno laboral.
Qué cambia para las empresas con la Ley de Movilidad Sostenible
La Ley de Movilidad Sostenible trata de impulsar un transporte multimodal y bajo en emisiones. Se prioriza así la movilidad sostenible mediante transporte público, vehículos de bajas emisiones y alternativas compartidas, también en las empresas.
Entre sus objetivos clave destaca garantizar el derecho a la movilidad de todos y todas, promover la eficiencia energética y calidad del aire, y coordinar la planificación del transporte con la colaboración entre Administraciones públicas y empresas privadas.
Obligaciones prácticas para empresas en 2026
La nueva legislación para esa movilidad sostenible recoge, así, nuevas responsabilidades en movilidad sostenible para las empresas. Concretamente para aquellas con más de 200 empleados y empleadas (o con más de 100 por turno) por centro de trabajo, y ciertas especificidades para las más grandes o situadas en áreas urbanas de alta densidad de población.
Entre las nuevas acciones para alcanzar esa movilidad sostenible, para cuya puesta en marcha se dispone de 24 meses desde su aprobación, destacan:
- Priorizar el transporte colectivo y soluciones compartidas: Las empresas deben incentivar el uso de autobuses o lanzaderas proporcionados desde las corporaciones, así como el uso del transporte público y el de modalidades de carpooling y coche compartido.
- Posibilitar la movilidad activa, a pie o en bicicleta, para desplazamientos cortos, por ejemplo, facilitando el desarrollo de carriles bici, colocando estacionamientos de bicicletas, etc.
- Proporcionar la modalidad de teletrabajo donde y cuando sea posible, ya sea de manera exclusiva o en formato híbrido (mitad presencial mitad en remoto).
- Facilitar los desplazamientos en vehículos eléctricos, por ejemplo, habilitando puntos de recarga en las instalaciones corporativas.
Todas estas medidas, especialmente importantes para grandes centros de trabajo o los que se ubican en áreas periurbanas, no solo fomentan la movilidad sostenible, sino que reducen la congestión del tráfico rodado y mejoran la seguridad vial.
El Plan de Movilidad Sostenible al Trabajo (PMST)
Dichas responsabilidades se han de materializar en un Plan de Movilidad Sostenible al Trabajo (PMST) que recoja acciones concretas encaminadas a hacer de los desplazamientos alternativas más accesibles, eficientes y respetuosos con el medio ambiente. Y no solo los de trabajadores y trabajadoras, sino los de proveedores, clientes, usuarios, etc., en la medida de lo posible.
Este PMST deberá incluirse en los convenios colectivos, ser supervisado por la nueva figura del gestor de movilidad y dar lugar a informes bianuales sobre resultados y posibles mejoras en su diseño e implementación.
Beneficios para las empresas
Aplicar estos principios de movilidad sostenible ofrece beneficios más allá del cumplimiento legal para las empresas:
- Mejora la experiencia de los empleados y empleadas.
- Refuerza la cultura empresarial en torno a la sostenibilidad.
- Ofrece la oportunidad de disminuir la huella de carbono de la actividad empresarial.
- Reduce accidentes de tráfico en desplazamientos al trabajo.
- Contribuye al bienestar físico y mental de la plantilla.
Cómo cumplir con la Ley y generar impacto positivo en la organización
No cabe duda de que la información sobre hábitos de transporte dentro de la empresa, recabada desde los departamentos de RRHH o Bienestar corporativo, ayudarán a diseñar planes internos de movilidad sostenible y eficiente para los empleados y empleadas adecuados a las circunstancias y a los nuevos requisitos.
Por esa razón, la implicación de ambos departamentos resulta crucial. Sin embargo, la política interna de desplazamientos (que debe guardar coherencia con la de movilidad urbana impulsada desde los Ayuntamientos), precisa de la figura del CEO como garante, así como de toda la cúpula directiva.
La figura del CEO en la movilidad sostenible de las empresas
Los líderes empresariales han de marcarse objetivos claros al respecto:
- Mantenerse informado en todo momento sobre la agenda legislativa al respecto.
- Calcular no solo el coste económico de las acciones, sino el social y ambiental de no llevarlas a cabo, además del regulatorio y reputacional.
- Comunicar al equipo más cercano los resultados de las acciones llevadas a cabo con el fin de sensibilizar acerca de su impacto positivo.
- Estrechar lazos y vías de colaboración con las Administraciones públicas para coordinar las políticas de movilidad sostenible.
- Liderar la promoción de alianzas con empresas terceras para facilitar la implantación de soluciones de movilidad colectiva.
- Predicar con el ejemplo: hacer uso del vehículo eléctrico, de la movilidad en bicicleta o a pie, del transporte público, etc., y compartir las experiencias al respecto con el resto de la organización.
- Detectar oportunidades de mejora y liderar la asunción y adaptación de herramientas de IA en la consecución de los objetivos marcados en movilidad sostenible.
No hay que perder de vista que el líder empresarial puede impactar activamente en la reputación y el clima interno de la empresa. Y que la sostenibilidad es ya un punto a tener en cuenta por empresas inversoras, personas consumidoras y Administraciones públicas a al hora de buscar empresas aliadas.
Y es que, “no creer en la sostenibilidad es hipotecar el futuro de tu empresa”, tal y como señalaba Joaquim Daura, director del Clúster de la energía eficiente de Cataluña y director de Gestión Energética en Schneider Electric, al cierre del evento celebrado por Canal CEO Liderar con impacto: cómo la sostenibilidad está redefiniendo la estrategia empresaria. “No es una cuestión de valores, sino de viabilidad”, especificaba. Porque las compañías que no integren la sostenibilidad en su estrategia están poniendo en riesgo su competitividad.
El papel de quienes gestionan el talento corporativo
Otras medidas que debe adoptar la empresa mediante sus profesionales de gestión de talento y bienestar son:
- Definir unos objetivos claros respecto a la implementación del PMST.
- Abordar modelos pilotos de implementación.
- Acotar los colectivos implicados y acciones personalizadas para cada uno de ellos.
- Prefijar las métricas de medición a todos los niveles: satisfacción, puntualidad, costes, etc.
- Habilitar un proceso de diagnóstico y mejora.
- Diseñar un programa de incentivos: para el uso del transporte público, para el uso de la bicicleta, etc.
- Informar, comunicar y sensibilizar sobre la idoneidad y objetivos de las acciones.
De hecho, muchas empresas no han esperado a que llegase la ley, y aplican desde hace tiempo programas de recompensa, ayudas económicas y acciones de sensibilización en el uso del transporte colectivo o de transporte activo como la bicicleta.
Porque, en definitiva, la movilidad sostenible ayuda a cumplir objetivos climáticos globales, pero también corporativos, a través de la optimización y mejora de los desplazamientos a la empresa.






