Las pymes frente al tsunami invisible del malestar juvenil

por Elena Carrascosa Vela | Jun 11, 2025

El absentismo por salud mental entre los menores de 35 años se dispara y las pymes comienzan a notar el coste real de un problema que va mucho más allá de las bajas. Entender las causas y actuar con cabeza y corazón puede marcar la diferencia entre retener talento… o perderlo.

Cada semana, en alguna pyme española, salta la misma alerta: baja laboral por ansiedad, estrés o trastornos adaptativos. La persona tiene entre 20 y 35 años, trabaja desde hace meses —o apenas semanas— y, de repente, se desconecta. No es un caso aislado.

Según datos de la Asociación de Mutuas de Accidentes de Trabajo (AMAT), las bajas por motivos de salud mental en jóvenes se han disparado un 325% desde la pandemia. En regiones como Murcia o la Comunidad Valenciana, el absentismo general ha crecido más del 100% en seis años y amenaza con colapsar el tejido empresarial más vulnerable: el de las pequeñas empresas.

¿Qué está pasando?

“No es que los jóvenes no quieran trabajar. Es que están agotados antes de empezar”, explica la psicóloga del trabajo María Asunción Pascual, experta en salud emocional en entornos laborales. “Se enfrentan a un mercado precario, a exigencias permanentes y a una presión interna brutal por rendir, encajar y ser perfectos”.

La Fundación de Estudios de Economía Aplicada (FEDEA) alerta: más del 70% de las personas menores de 35 años sienten que su trabajo no les permite construir una vida autónoma ni sostenible. A eso se le suma la sobreexposición digital, la falta de referentes motivadores y un modelo laboral que aún no se ha actualizado a las nuevas sensibilidades.

¿Y cómo afecta a las pymes

El absentismo laboral ya supone el 5,4 % del PIB español, según un informe publicado esta semana por El País y elaborado con datos de AMAT. Solo en 2024, las pérdidas en productividad superarán los 81.500 millones de euros. Pero en una pyme, el impacto es aún más directo: “No tenemos estructura para cubrir esas bajas. Cuando alguien falta, los demás lo notan. Y el ambiente también”, señala Cristina M., gerente de una empresa de marketing digital en Zaragoza.

El Informe Adecco sobre Absentismo y Productividad señala que en las pequeñas empresas, el 86 % reconoce haber visto afectada su operatividad diaria por bajas inesperadas y prolongadas, y un 63 % admite un deterioro en el clima laboral.

¿Qué podemos hacer?

1. Crear entornos psicológicamente seguros
No se trata de montar una sala de meditación, sino de normalizar el malestar, abrir espacios de escucha y formación básica para detectar señales. Según Psicofundación, incorporar sesiones breves con psicólogos laborales o acuerdos con mutuas que incluyen acompañamiento emocional puede reducir un 35% las bajas repetidas.

2. Flexibilizar (de verdad)
El debate sobre la reducción de la jornada laboral a 37,5 horas ya está sobre la mesa política. Pero mientras llega o no, muchas pymes están optando por modelos híbridos, entradas escalonadas, días sin reuniones o incluso semanas laborales de 4 días piloto como implementó Good Rebels. “Lo importante no es trabajar menos, sino trabajar mejor”, resume Lucía González, consultora de bienestar organizacional.

3. Redefinir qué es productividad
La productividad ya no se mide en horas de silla. La generación Z valora la autonomía, la honestidad en la comunicación y la sensación de aportar. Ofrecer micro-feedbacks, reconocer avances y construir objetivos compartidos, más que imponerlos, está logrando retener talento en sectores con alta rotación, como la hostelería o la atención al cliente.

Mirar el síntoma y no castigar al paciente

Este no es un problema de fragilidad generacional, sino de un sistema que no está sabiendo acompañar las nuevas realidades del trabajo. Las pymes que lo comprendan —y actúen sin esperar a la gran reforma legal— tendrán una ventaja competitiva real: personas más sanas, más comprometidas y más duraderas.

Elena Carrascosa Vela
Elena Carrascosa Vela