Javier Tabernero (Canon): “Siempre hay un primer pingüino que salta”

por | Mar 9, 2026

En el Summit Canal CEO, Javier Tabernero, presidente de Canon para España, Portugal e Italia, compartió cómo la filosofía japonesa kyosei, la innovación constante y un liderazgo valiente explican la resiliencia empresarial.

Hay empresas que cambian de estrategia cada pocos años. Y hay empresas que sobreviven décadas porque hay algo que no cambia nunca: la forma de mirar el mundo.

En el Summit Canal CEO, celebrado en la Escuela de Negocios de la Cámara de Madrid, Javier Tabernero —presidente y consejero delegado de Canon para España, Portugal e Italia— no empezó hablando de tecnología, ni de mercado, ni siquiera de transformación digital. Empezó hablando de cultura.

O, más concretamente, de tres ideas que, según explicó, sostienen a la compañía: filosofía, innovación y liderazgo. Tres palabras sencillas. Pero detrás hay una manera particular de entender la empresa: como comunidad, como proyecto colectivo y como espacio donde la tecnología tiene sentido solo si mejora la vida de las personas.

No es una afirmación menor en un momento donde muchas organizaciones hablan de transformación… pero pocas se preguntan qué tipo de empresa quieren ser cuando termine el cambio.

Kyosei: el bien común como decisión empresarial

Canon resume su filosofía en un término japonés que, a primera vista, parece sencillo: kyosei.

Tabernero explicó su significado durante su intervención: vivir y trabajar juntos para el bien común. No como un eslogan corporativo, sino como un criterio que atraviesa decisiones, cultura y comportamiento.

Kyosei está detrás del pensamiento, decisión y acción e impregna cada rincón de nuestra organización”.

La frase suena bien. Pero también plantea una pregunta incómoda para cualquier directivo. ¿Qué ocurre cuando el bien común parece entrar en conflicto con la cuenta de resultados? Tabernero respondió a esa tensión con una lógica que combina ética y negocio: “Es sostenible todo si todo el mundo gana”.

La idea es simple y exigente al mismo tiempo: si el valor creado beneficia a todos los actores —clientes, empleados, entorno— el negocio termina encontrando su equilibrio. Suena razonable. Pero también implica algo que no siempre resulta fácil: pensar más allá del trimestre.

Innovar no es un proyecto, es una disciplina

La segunda pieza del modelo Canon es la innovación. No como palabra inspiradora, sino como compromiso estructural.

Tabernero lo explicó con un dato que resume bien esa apuesta. “Invertimos todos los años un 8% de nuestras ventas, no del resultado, de las ventas, 8%, en I+D, de todos los años, obligatorio”.

Ese esfuerzo sostenido ha permitido a la compañía mantenerse durante décadas entre las empresas con mayor número de patentes del mundo. Pero el directivo insistió en que innovar no significa solo inventar tecnología. Significa, sobre todo, adelantarse a las necesidades de los clientes.

De hecho, uno de los ejemplos que compartió durante su intervención parece casi una paradoja empresarial: “Somos un proveedor de impresión que intenta que se imprima lo menos posible”, explicaba Tabernero. La frase resume bien un cambio de mentalidad: el negocio ya no se define por el producto que vende, sino por el problema que ayuda a resolver. Y eso obliga a repensar continuamente lo que una empresa hace… y lo que deja de hacer.

El liderazgo del primer pingüino

Pero quizá la enseñanza más recordada de la intervención de Tabernero no tuvo que ver con cifras ni con tecnología. Tuvo que ver con un pingüino.

Cuando fue nombrado CEO, su antiguo jefe le regaló un peluche con esa forma. No era un gesto sentimental. Era una metáfora. En la Antártida, cuando un grupo de pingüinos queda atrapado en un bloque de hielo que se separa del continente, todos se acercan al borde del acantilado. Debajo puede haber depredadores. El miedo paraliza al grupo. Pero siempre ocurre algo.

Siempre hay un primer pingüino que salta”, apuntaba. Y lo que ocurre después suele determinar el destino de la comunidad. “Si es un buen líder, el resto saltan”.

La metáfora es poderosa porque resume uno de los dilemas más reales del liderazgo. En momentos de cambio, nadie tiene garantías. No hay certezas absolutas. Solo decisiones. Y alguien tiene que ser el primero en moverse.

La tecnología al servicio de la vida

Tabernero recordó en su intervención algo que a veces se pierde en medio de la conversación sobre innovación: la tecnología no es un fin en sí misma. Es una herramienta.

Una herramienta que, en el caso de Canon, se utiliza para mejorar la vida de las personas, desde soluciones médicas hasta aplicaciones que ayudan a conservar ecosistemas o facilitar el acceso a la información. Por eso insistió en una idea que atraviesa toda la cultura de la compañía: la innovación solo tiene sentido si genera impacto real.

En un momento histórico marcado por la velocidad, la incertidumbre y la presión por adaptarse, quizá el liderazgo consista en algo tan sencillo —y tan difícil— como esto. Saber hacia dónde saltar. Y tener el coraje de hacerlo primero.

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