Por Natalia Fernández Vega, directora corporativa de Personas y Comunicación de CBNK banco | El principal objetivo para cualquier empresa, independientemente de su forma jurídica y área de actuación, sigue siendo la creación de valor sostenible para sus grupos de interés.
Que esta máxima se mantenga inalterable a lo largo de los años es una muy buena noticia porque los principales titulares diarios nos hablan de la volatilidad de los mercados, de las disrupciones tecnológicas que están impactando en las formas de producción y de la incertidumbre constante en la que debemos manejarnos.
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Gobernanza y personas
Productividad, rentabilidad y competitividad son temas que sin lugar a dudas deben estar en la agenda de cualquier directivo y consejero, pero no obviemos que también deben incorporarse con regularidad y de forma constante profundas reflexiones sobre la sostenibilidad, el gobierno corporativo, la cultura corporativa y la gestión del talento.
Con respecto a este último punto son números los estudios, especialmente del último lustro, en los que se pone de manifiesto que no solo las prácticas de compensación y desempeño deben ocupar un espacio puntual en el seno de los consejos de administración, sino que las políticas generales de gestión de personas y, especialmente lo concerniente al talento, han de tener cabida en las discusiones al más alto nivel corporativo.
Un reciente estudio publicado por el Centro de Gobierno Corporativo de Esade apunta que, para el 85% de los encuestados, existe un alineamiento entre la estrategia de personas que debate y aprueba el consejo con las políticas y prácticas que define el equipo directivo y que son implementadas para los empleados.
Completar la propuesta de valor diferencial desde el consejo
Esta coordinación se hace necesaria primordialmente en un contexto donde la denominada densidad de talento es un objetivo fundamental e imprescindible para completar la propuesta de valor diferencial de unas entidades frente a otras.
La continua evolución de los perfiles nombrados como miembros de los consejos de administración, así como la profesionalización de las funciones directivas y roles ejecutivos redunda cada vez más en la incorporación de buenas prácticas en materia de gobierno corporativo, lo que abre la puerta a que los temas analizados en el seno del consejo no tengan únicamente que ver con los aspectos financieros y de gestión de riesgos. Cada vez será mas habitual encontrarnos con una clara intención de abordar el diálogo con los diferentes stakeholders con un interés genuino de revisar aspectos relevantes de la estrategia entendiendo que el capital humano es un vector fundamental para conseguir los objetivos marcados.
En este sentido, las comisiones delegadas del consejo son responsables de generar el contexto adecuado para debatir en profundidad sobre cuestiones clave y tendencias de cada industria, correspondiendo a la comisión de nombramientos y / o retribuciones el papel de entender el impacto que la gestión particular del talento está teniendo en los resultados de la compañía y cómo esta aborda la atracción, cuidado y motivación del talento crítico, aquel que ocupa posiciones clave que inciden sustancialmente en los riesgos que las organizaciones deben gestionar.
Nuevas funciones
Los consejeros tienen el deber y la responsabilidad de solicitar toda la información necesaria para entender el enfoque que la parte ejecutiva adopta para la gestión de tareas tales como la captación de talento, la gestión de la diversidad, la estrategia de bienestar, la seguridad y salud laboral, la rotación y fidelización, o los niveles de compromiso y satisfacción de la plantilla.
La alineación de intereses permite al consejo conocer e involucrarse de primera mano en la estrategia de capital humano, los procesos para atraer profesionales altamente cualificados, el mapa demográfico de la entidad en posiciones clave, las brechas de habilidades y competencias en cada nivel, los riesgos asociados a la falta de diversidad y representación paritaria o en la planificación de la sucesión de roles críticos.
Los directivos, a su vez, tienen la inexcusable responsabilidad de elevar a comisiones y consejo todas aquellas cuestiones que están vinculadas con la competitividad de la empresa y la consecución de los objetivos de la misma, atendiendo siempre a su mapa de riesgos.
Aunque queda mucho camino por recorrer podemos concluir que no existe en este momento cuestión mollar más relevante y de mayor impacto que la gestión del talento en todos los niveles corporativos, comenzando por el propio consejo de administración y su composición.
De la adecuada coordinación entre los administradores y los ejecutivos y, de la alineación de una estrategia única, clara y compartida sobre el talento y su gestión dependerán en gran medida la consecución de los planes estratégicos y el cumplimiento de la promesa de valor a accionistas, clientes y demás públicos.







