Del coworking al aeropuerto: el trabajo también busca su sitio entre vuelos

por Flor Medeot | Oct 6, 2026

Pôdo instala seis cabinas privadas en la T4 de Madrid-Barajas, en el primer arrendamiento de Aena para este tipo de solución.

La frontera entre lugar de trabajo y lugar de paso es cada vez más difusa. Para muchos profesionales, una jornada laboral puede incluir una videollamada desde un tren, responder correos en una sala de espera o cerrar una reunión desde un aeropuerto. El reto ya no es únicamente disponer de conexión, sino encontrar un entorno que permita trabajar con privacidad y concentración.

Ese cambio está generando nuevas oportunidades alrededor de la movilidad profesional. Un ejemplo es Pôdo, la red de cabinas privadas e insonorizadas para trabajar en movilidad, que acaba de instalar seis unidades en la zona de embarque de la T4 del Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas. La operación supone, además, el primer arrendamiento de Aena para cabinas privadas de trabajo en un aeropuerto español.

Cuando la movilidad entra en la jornada laboral

En España, más de 3,2 millones de personas teletrabajan y un 25 % lo hace de forma total o parcial. Pero la flexibilidad laboral no termina cuando el profesional abandona su casa o su oficina.

Los desplazamientos forman parte de la jornada de una parte de los trabajadores, especialmente en puestos con movilidad, actividad comercial, consultoría o equipos distribuidos. En esos casos, el tiempo de viaje puede convertirse en tiempo de trabajo si existen las condiciones adecuadas.

El problema es que los espacios de tránsito no siempre están diseñados para ello. Ruido, falta de privacidad, interrupciones o dificultad para mantener una conversación son algunos de los obstáculos para trabajar desde una cafetería, una zona común o una sala de espera.

Según datos del sector, el 59 % de los trabajadores identifica el ruido como la principal distracción en entornos compartidos. La aparición de cabinas de trabajo en lugares como aeropuertos responde precisamente a esa necesidad: crear pequeños espacios preparados para una actividad profesional que hasta hace unos años no formaba parte de estos entornos.

Seis cabinas para trabajar durante la espera

Las seis cabinas de Pôdo están ubicadas en la zona de embarque de la T4, distribuidas en dos bloques: uno entre las puertas J40 y J41 y otro entre las J58 y J59.

Cada bloque cuenta con dos cabinas individuales y una grupal, de manera que puedan utilizarse tanto para trabajo individual como para reuniones de pequeños equipos.

El acceso se gestiona digitalmente a través de la aplicación de Pôdo o mediante un quiosco de pago. El modelo funciona bajo demanda, sin membresías ni llaves físicas, e incorpora reserva, pago y facturación digitales.

Las cabinas cuentan con wifi privada, ventilación continua, bloqueo automático entre usos y luz interior regulable. La propuesta busca resolver una cuestión cada vez más relevante para el trabajo híbrido: no basta con estar conectado; determinadas tareas requieren un espacio que garantice concentración y privacidad.

El aeropuerto como nuevo espacio de trabajo

La elección de Barajas no es casual. El aeropuerto registró 68,2 millones de pasajeros en 2025 y más de 1.100 vuelos diarios, consolidándose como uno de los principales hubs europeos y como un punto habitual de paso para profesionales que viajan por motivos laborales.

Para las empresas, esta transformación plantea una cuestión interesante: qué espacios necesita un trabajador cuando su actividad deja de estar vinculada a una única ubicación física.

El coworking, las oficinas flexibles y los espacios de trabajo compartidos ya habían ampliado el concepto tradicional de oficina. Ahora, la misma lógica comienza a trasladarse a estaciones, aeropuertos, centros comerciales y otros puntos de tránsito.

“Esta apertura supone un paso relevante para Pôdo porque nos permite llevar nuestra solución a un entorno clave para la movilidad profesional. Nuestro objetivo es facilitar que los usuarios puedan disponer de un espacio privado y preparado para trabajar allí donde lo necesiten, sin depender de infraestructuras fijas ni de procesos complejos”, señala Ramón Pau Tomás, cofundador de Pôdo.

Una red que busca acompañar al trabajador allí donde esté

Con esta apertura, Pôdo alcanza ocho ubicaciones activas en España, con presencia en Madrid, Barcelona, Málaga y Bilbao. Sus cabinas también están presentes en universidades, clínicas, centros comerciales y estaciones.

Más allá de la propia solución, su expansión refleja una evolución del mercado de trabajo: la oficina deja de ser necesariamente un lugar y pasa a ser una infraestructura que puede aparecer allí donde la actividad profesional la necesita.

Para las empresas, especialmente aquellas con equipos híbridos o profesionales que pasan buena parte de su jornada desplazándose, el desafío será seguir adaptando esa infraestructura a una realidad laboral cada vez menos estática.

Flor Medeot
Flor Medeot