Cuando el tiempo se convierte en salario

por Elena Carrascosa Vela | Dic 29, 2025

Mercadona amplía sus vacaciones de 30 a 37 días y vuelve a poner el foco donde más duele —y más atrae— a las empresas: el tiempo. ¿Es una ventaja competitiva solo al alcance de gigantes o una pista clara para las pymes que quieren fidelizar talento sin disparar costes?

Hay decisiones empresariales que funcionan como un espejo. El anuncio de Mercadona de ampliar a 37 días las vacaciones de sus más de 110.000 empleados no es solo una mejora laboral: es una declaración cultural. En un mercado donde el talento se fuga con facilidad, el tiempo empieza a cotizar casi al mismo nivel que el sueldo.

No es casual. La compañía invertirá 100 millones de euros anuales solo en esta medida. ¿Un lujo? Más bien una apuesta estratégica. Tal y como ha repetido Juan Roig en distintas ocasiones, “cuanto más se invierte en los trabajadores, mayor es el retorno”. Dicho en lenguaje de pyme: menos rotación, menos desgaste, más compromiso.

Porque el cansancio también sale caro, aunque no siempre aparezca en la cuenta de resultados.

El cansancio también pasa factura

Las empresas llevan años midiendo costes visibles, pero siguen ignorando los invisibles. Absentismo, rotación, desmotivación silenciosa. Según la Organización Internacional del Trabajo, jornadas largas y descansos insuficientes incrementan el estrés y los problemas de salud, con impacto directo en la productividad.

Aquí aparece el miedo habitual del empresario: ¿y si trabajar menos sale caro? BBVA Research advierte de que reducir tiempo sin mejoras previas de productividad puede tensionar márgenes, especialmente en pymes. El matiz es clave: no se trata de regalar días, sino de rediseñar cómo se trabaja.

Mercadona lo vincula a meritocracia, objetivos y organización. El mensaje es claro: el problema no es el tiempo libre, sino cómo usamos el tiempo de trabajo. Y eso interpela de lleno a la gestión.

Generaciones distintas, misma prioridad

En las empresas conviven hoy cuatro generaciones. Y, aunque discrepan en muchas cosas, coinciden en una: el tiempo importa. La Generación Z exige flexibilidad; la X necesita conciliación real; los perfiles sénior valoran cuidar la salud y llegar enteros a la jubilación.

El tiempo funciona como un beneficio transversal. No depende del cargo ni del salario. Es democrático. Por eso fideliza.

En este contexto, ampliar vacaciones o reducir jornada no es solo una medida laboral, sino una señal cultural. Dice mucho de cómo una empresa entiende la vida de las personas que la sostienen.

Qué puede hacer una pyme sin ser Mercadona

La pregunta del millón: ¿esto está al alcance de una pyme? No en los mismos términos, pero sí en el enfoque. No todas pueden añadir siete días de vacaciones, pero casi todas pueden experimentar con el tiempo.

Jornadas intensivas, bolsas de horas, viernes flexibles, semanas piloto, días sin reuniones, permisos ligados a momentos vitales. Pequeñas decisiones, bien explicadas, que generan confianza y compromiso.

El error es pensar que si no se puede todo, no se puede nada. El talento no exige gigantes; exige coherencia.

Good Rebels y la coherencia radical

Cuando Good Rebels decidió implantar la semana laboral de cuatro días sin reducción salarial, el runrún fue inmediato. Que si eso solo funciona en empresas creativas, que si es postureo, que si “ya veremos cuando lleguen los problemas”. Lo cierto es que la decisión no nació de una ocurrencia, sino de un modelo 100-80-100 muy medido: 100 % de productividad, 80 % del tiempo, 100 % del salario. Un cambio profundo que obligó a revisar procesos, reuniones, prioridades y, sobre todo, la forma de liderar.

Con más de 200 personas en plantilla, los resultados no se quedaron en sensaciones. Su CEO, Fernando Polo, ha compartido datos claros: aumento de los ingresos per cápita, crecimiento del negocio con menor incremento de estructura y una caída de la rotación voluntaria de entre el 35 % y el 45 %. A eso se suman vacaciones ilimitadas, teletrabajo real y una organización basada en objetivos, no en presencialismo. “Rebels más felices, clientes más felices”, repiten como mantra interno.

¿Es replicable en cualquier empresa? No necesariamente. Pero la enseñanza es potente: trabajar menos horas no significa trabajar peor si existe foco, confianza y una cultura adulta. Good Rebels demuestra que el tiempo, bien gestionado, no erosiona el negocio; lo fortalece. Y lanza una pista para muchas organizaciones: quizá el problema no sea la falta de horas, sino el exceso de inercias.

Cuando cuidar no es blando, es inteligente

Formación elegida por el empleado, teletrabajo bien diseñado, autonomía real, liderazgo humano. Hay muchas palancas para atraer talento que no pasan por subir sueldos de forma lineal.

Ampliar vacaciones no va solo de descansar más. Va de confianza. De asumir que las personas adultas, cuando se sienten tratadas como tales, responden.

Quizás la pregunta no sea si tu empresa puede permitirse dar más tiempo. Quizás sea cuánto talento estás perdiendo por no atreverte a replantearlo.

Elena Carrascosa Vela
Elena Carrascosa Vela