Las tendencias de marketing digital para 2026 revelan un cambio profundo: las marcas con alma, propósito y humanidad serán las que sobrevivan.
El último informe de Brandwatch 2026, elaborado tras analizar la opinión de más de 1.000 profesionales del marketing y 18 millones de conversaciones online, lanza un mensaje claro: “En 2026, no va a ser suficiente con seguir el camino. Para sobrevivir, tu marca tendrá que saber cuándo trazar su propio camino” —Informe Brandwatch 2026.
Esa idea resume el espíritu de un tiempo en el que la inteligencia artificial ha democratizado la producción de contenido, pero también ha desatado una avalancha de mensajes sin alma. “El término inglés ‘slop’, utilizado para describir contenido de bajo esfuerzo, generado por IA o poco inspirador, ha pasado de ser un término de nicho a ser de uso común” —Informe Brandwatch 2026.
El reto para los CEOs y sus equipos ya no es solo escalar, sino mantener la humanidad en la escala. El estudio advierte que el 82% de las menciones al término “slop” son negativas, una muestra del rechazo de los usuarios al contenido genérico y despersonalizado.
Como apunta Marc Meyer, responsable de redes sociales en Revvity, “el sector está en modo IA para todo, especialmente cuando se trata de creación de contenido. Está desinfectando el contenido hasta el punto de que los consumidores lo pueden oler y desconfiar de él” —Informe Brandwatch 2026.
La lección es evidente: la creatividad sigue siendo el verdadero diferenciador competitivo. En un ecosistema saturado de datos, las marcas que sonarán humanas serán las que sigan siendo escuchadas. Y esa capacidad empieza en el liderazgo: en cómo un CEO conecta el propósito con la autenticidad, y la estrategia con la emoción.
De seguir tendencias a participar en ellas: la cultura de la autenticidad
El estudio también señala un giro en el comportamiento del consumidor: “El aprovechamiento de tendencias se acabó. La participación genuina es la nueva tendencia” —Informe Brandwatch 2026.
En otras palabras, las marcas que intentan subirse a la ola pierden credibilidad; las que la crean, ganan influencia. El informe cita el ejemplo de Tommy Hilfiger y su participación en la tendencia viral “airball” en TikTok: sin vender un producto, sin publicidad agresiva, logró más de dos millones de likes y una oleada de comentarios positivos.
El marketing deja de ser un altavoz para convertirse en una conversación. O como señala Marcus Collins en “Culture Is a Strategy” para Brandwatch Originals: “O conduces el coche de la cultura y aportas cosas nuevas al discurso; o vas de copiloto y tienes una perspectiva sobre el discurso; o te quedas atrás” —Informe Brandwatch 2026.
Esta tendencia exige un cambio de mentalidad empresarial. El liderazgo debe aprender a moverse entre la humildad y la relevancia, abandonando la obsesión por el control del mensaje. Los consumidores —más alfabetizados digitalmente y emocionalmente que nunca— perciben cuándo una marca escucha de verdad. Las empresas que logren construir comunidades, no audiencias, serán las que prosperen.
Para un CEO, esto significa un reto cultural: pasar de la comunicación corporativa al liderazgo conversacional, en el que la voz de la organización se exprese a través de las personas que la integran.
Los empleados como arquitectos de marca y la nueva era de la confianza
Otro de los hallazgos más reveladores del informe es que “los empleados ahora son arquitectos de marca, no solo portavoces” —Informe Brandwatch 2026.
El ejemplo de Cisco, que empezó a mencionar a sus empleados en Instagram y recibió miles de comentarios positivos, ilustra una transformación profunda. Los consumidores confían más en las voces internas que en los mensajes institucionales. Como resume Meghan Meeker, Directora de Redes Sociales en Brandwatch: “Hoy en día, dirigir un equipo de redes sociales sin tener un programa de defensa de los empleados es como explorar el desierto sin mapa” —Informe Brandwatch 2026.
Este fenómeno redefine el papel del CEO. Ya no basta con inspirar desde la cima; hay que empoderar desde dentro, permitiendo que los empleados sean embajadores naturales de los valores corporativos. La transparencia y la coherencia ya no son atributos de comunicación, sino de liderazgo.
Las cifras lo confirman: según el informe, aunque solo el 3% de los empleados publican contenido sobre su empresa, esas acciones generan un aumento del engagement del 30% y un CTR dos veces mayor. En la era de la desconfianza digital, la autenticidad interna se ha convertido en la nueva ventaja competitiva.
Los líderes que apuesten por una cultura abierta, donde las voces individuales sean reconocidas y escuchadas, no solo mejorarán su reputación, sino que fortalecerán el vínculo más poderoso: el de la confianza.






