#Changemakers | Mini: pequeños cambios para una gran transformación

Todos llevamos un emprendedor social dentro. En los últimos años, se ha desencadenado lo que Henry F. de Sio bautizó como “efecto Changemaker”: la creciente participación ciudadana, unida a los avances tecnológicos imparables y a la democratización del liderazgo, dará lugar a un cambio social explosivo. Ya lo podemos ver en Mini, donde pequeños cambios pueden marcar una gran diferencia. Así ha ocurrido a lo largo de toda su historia. Nos lo cuenta Carlos Martínez Gil, director general de Mini en España.

En 1959, durante una crisis energética sin precedentes, tres ideas revolucionarias plasmadas en una pequeña servilleta de bar transformaron la automoción y la movilidad en las ciudades. Nacía el Mini, un coche de pequeñas dimensiones que quiere dejar un gran legado a las futuras generaciones.

“Los valores que han definido a Mini como ‘changemarker’ quedaron impregnados en la creación del Mini en 1959: sostenibilidad, disfrute de la conducción y diseño” Carlos Martínez Gil

Mini: la revolución que nació de una servilleta

La crisis del Canal de Suez trajo el “cerrojazo” energético a gran parte del mundo. El precio del petróleo se disparaba y los fabricantes de coches sabían que había llegado el momento del cambio. Esta historia ocurrió hace más de seis décadas, aunque nos suene tan de actualidad: “cuando Alec Issigonis, tomó una servilleta de papel y, en ese pedazo, dibujó el que iba a ser el segundo coche más influyente del siglo XX: el Mini”, explica Carlos Martínez, director de Mini España.

En primer lugar, se buscó un coche que consumiera poco. Tenía que ser muy pequeño, con soluciones innovadoras como la colocación del motor en la parte frontal del vehículo, de manera transversal para que ocupara menos espacio. La segunda innovación llegó con la disposición de las ruedas, más pequeñas, casi en los vértices: se manejaba como un kart, una conducción divertida que le ha hecho único. Y, por último, su diseño inconfundible e icónico: “ha gustado desde a la reina de Inglaterra o a los Beatles hasta a Laia Sanz, en la actualidad”.

“Los valores que han definido a Mini como ‘changemarker’ quedaron impregnados en la creación del Mini en 1959: sostenibilidad, disfrute de la conducción y diseño”, explica el director de la compañía en España.  “Tres ‘changemarkers’ en una sola servilleta. Creo que ninguna otra marca lo ha hecho. Desde entonces hasta ahora, nos hemos mantenido fieles a esos valores, a los que se han ido incorporando otros, como la diversidad y la visión de futuro para que Mini y los que conducimos Mini dejemos un mundo mejor para el día de mañana”.

Las cuatro Res del futuro responsable de la automoción

Mini forma parte del grupo BMW y, como explica su director en España, los objetivos están marcados de manera clara. En 2030, tienen que conseguir una drástica reducción de emisiones de CO2 que implicará a toda su cadena de valor: desde el aprovisionamiento de materias primas y proveedores (donde se reducirá en un 30% las emisiones), a la fabricación del coche (con un 80% menos) y, por supuesto, al producto final con la comercialización de solo vehículos eléctricos.

No solo es cuestión de números; detrás está la estrategia cultural de la compañía basada en los 4Res”. Y hay ejemplos claros, tangibles. Reducen componentes no necesarios, así ya integran las luces antiniebla en el faro principal. Reciclan y reutilizan: en la actualidad, el 99% de los residuos de un Mini se aprovechan: el material de los asientos procede completamente del reciclaje. Y, sobre todo, repiensan en cada momento cómo mejorar.

“Convertimos un residuo en una ventaja competitiva” Carlos Martínez Gil, director general de Mini en España.

“Se comprobó que, en el proceso de pintura, al cambiar de color, quedaba un residuo en la manguera con la que se pintaban los coches, que se destruía. Analizándolo, comprobamos que equivalía aproximadamente a un tercio de la superficie del techo del Mini. De ahí surgió uno de los opcionales que más éxito tiene actualmente: el techo tricolor. Hemos pasado de tener un residuo a tener una ventaja competitiva. Usamos ese pequeño sobrante de pintura para hacer un techo de colores que, además, hace que el Mini sea casi único, ya que se pinta de manera manual”, nos explica el director de Mini España.

También han logrado unir tradición y futuro con una iniciativa que tiene estas 4 Res por bandera: la Mini Recharged. Los dueños de los modelos tradicionales (fabricados entre 1959 y el año 2000) pueden acudir a su fábrica de Oxford para que sus ingenieros les cambien la mecánica de combustión por una eléctrica. “Así pueden tener lo mejor de los dos mundos: el diseño clásico de Mini con lo último en mecánica no contaminante”.



Conoce en este vídeo la inspiradora historia de Mini

Mini Big Love: “Somos diferentes, pero estamos muy bien juntos”

Mini lleva en su ADN ser impulsor del cambio. Han sido siempre distintos e innovadores. Por eso, su nueva línea de trabajo se enmarca dentro de la denominada campaña “Big Love”, que se basa en tres pilares: el planeta, el progreso y las personas. Precisamente, en este último apartado, se sitúa una de las acciones más innovadoras y “changemarker” que un fabricante de automóviles ha llevado en los últimos años: junto con el ilustrador Javirroyo, director de la revista digital Meteorito, quieren dar visibilidad a las personas con problemas mentales.

Han creado EmoHeads, que incluye 10.000 NFT (Non -Fungible Tokes) diferentes y únicos que representan conceptos complejos de la salud mental para que tenga una fácil comprensión entre el mayor número de personas. Entre todos estos NFT, hay uno con el logo de Mini. Quien lo consiga ganará un modelo 100% eléctrico de edición única y completamente personalizado.

“Siendo Mini la marca urbana por excelencia, tenemos que devolver a la ciudad todo lo que le debemos” Carlos Martínez Gil, director general de Mini en España.

También siguen apoyando a los nuevos creadores junto al Madrid Desing Festival con un “premio que busca promover, premiar e incentivar a todos los diseñadores y creadores para que, con su talento, puedan mejorar la vida en las ciudades. Porque, siendo Mini la marca urbana por excelencia, tenemos que devolver a la ciudad todo lo que le debemos”, explica Martínez. El año pasado la ganadora del premio de Diseño Mini fue la creadora de unos innovadores parques infantiles para que niños con y sin discapacidad puedan jugar juntos.

“Como marca, debemos hacer una sociedad mejor”

Y no se quedan solo en las ciudades. Mini se ha unido a Gravity Wave, un colectivo que limpia nuestros mares de residuos. Se han comprometido con números: por cada Mini que se venda, retirarán un kilo de plásticos y basura del mar (y venden más de 10.000 unidades al año en España). Además, darán una segunda vida a todos estos deshechos: la compañía automovilística construirá mobiliario urbano que donarán gratuitamente a distintas localidades costeras.

¿Por qué todas estas acciones? Según nos cuenta el director de la compañía, en Mini ya tienen el mismo valor los datos económicos que los datos relativos a la sostenibilidad dentro de sus cuentas de resultados. De hecho, “en nuestra organización, el salario variable depende de la capacidad de transformación de las personas: cómo influimos en nuestro entorno, en nuestros departamentos, en la relación que tenemos con los clientes y proveedores y en la sociedad”, explica Carlos Martínez.

Los datos económicos tienen el mismo valor que los relativos a la sostenibilidad

“Lo que queremos en Mini es que la sociedad, los consumidores, los clientes…  quieran pertenecer a lo que llamamos una tribu, un colectivo, que tiene unos valores, que tiene una historia y que tiene un futuro, que quiere mejorar la sociedad y mejorar el planeta”. Carlos Martínez Gil, director general de Mini en España.