El desarrollo, la fidelización del talento y la interacción transgeneracional como combinación de experiencia e innovación son en estos momentos herramientas clave para conseguir la reorientación y la gran transformación. Así, los programas de desarrollo del talento corporativo se convierten en una imprescindible inversión.

Con la aprobación el pasado 22 de septiembre de la Ley del Teletrabajo se abre un escenario laboral inédito que pondrá al descubierto ancestrales culturas organizacionales que aún imperan en buena parte de las grandes compañías con solera y, también, en determinadas empresas familiares heredadas de padres a hijos, si no vienen, en ocasiones, de varias generaciones atrás.