Nadie duda de que las pymes representan el gran motor del empleo en España. Mayoritarias en el tejido empresarial nacional, son indispensables para el desarrollo económico del país, también el social.
Pero ¿qué les depara este 2025? Estas son algunas de las previsiones de cara a los próximos doce meses:
Según el informe Perspectivas 2025 elaborado por BBVA, “existe optimismo sobre el ejercicio que comienza”.. Se espera un crecimiento moderado que propicia una buena situación para crecer, diversificar y apostar por la competitividad.
El informe anual de Deutsche Bank señala una palabra clave este 2025: la productividad, que ha aumentado lentamente a lo largo de la última década y debería marcar los pasos de las empresas en un 2025 de crecimiento moderado y panorama internacional convulso. Este último marcado por las últimas elecciones presidenciales en EEUU y los conflictos armados en activo.
Por su parte, el análisis que realiza CaixaBank indica motores clave de crecimiento para el próximo año. Entre ellos, el turismo. Y ciertos factores positivos como la bajada de tipos de interés, la recuperación de poder adquisitivo de los hogares (y con ello, de gasto) y una población que crece (en gran medida por la llegada de personas migrantes) y que rejuvenece la mano de obra laboral.
Y el Estudio de Proyección de Empleo de ManpowerGroup para el primer trimestre de 2025 señala que las empresas españolas atesoran unas previsiones de generación de empleo positivas. El 33% tienen la previsión de aumentar su plantilla entre enero y marzo, y un 46% pretende mantenerla.
Por otra parte, la Administración central ha ampliado recientemente el período de solicitud del Kit Digital, que podrán aprovechar las pymes de entre 50 y 249 empleados y empleadas para mejorar su capacidad digital y adoptar tecnologías disruptivas como la IA. De hecho, hasta el próximo 30 de junio de 2025, dichas organizaciones podrán optar por una ayuda que se mueve entre los 25.000 y los 29.000 euros.
Los desafíos de un 2025 alentador
Sin embargo, a pesar de las bonanzas que parecen coronar el horizonte económico de las pymes, estas deberán afrontar arduos desafíos. Y además hacerlo en peor posición que las más grandes.
Completa digitalización, implantación de tecnologías disruptivas, sostenibilidad, innovación, internacionalización, aumento de la productividad…, son algunas de las asignaturas aún pendientes de las pequeñas y medianas empresas que, sin duda, deberán resolver a lo largo del presente año.
Estos son los retos claves de las pymes para garantizar su crecimiento, desarrollo y competitividad durante este 2025:
- La optimización de costes y precios.
- La digitalización y automatización.
- La incorporación de la IA.
- La ciberseguridad y la garantía de la privacidad de los datos.
- La inversión en innovación tecnológica.
- La acomodación de la actividad empresarial al marco normativo en materia medioambiental.
- La garantía de la flexibilidad laboral y de las medidas para la conciliación y el bienestar físico y mental.
- El relevo generacional y la atracción y retención de talentos jóvenes cualificados.
- La capacitación en competencias estratégicas (hard skills y soft skills) de las plantillas a través del desarrollo de una cultura del aprendizaje continuo.
- La adopción de una cultura organizacional basada en la transformación y la resiliencia ante las tensiones geopolíticas, el bloqueo de las cadenas de suministros, etc.
En definitiva, la mayoría de las claves pasan por aumentar la productividad y propiciar un cambio radical en la cultura empresarial. No obstante, los problemas de financiación (que arrastran de manera histórica las pymes) y la inflación suponen un palo en la rueda difícil de liberar para las pequeñas y medianas empresas en nuestro país. También el atisbo de una reducción de la jornada laboral, que no ayuda a la consecución de este objetivo en opinión de Cepyme, pues esta afectaría a tres de cada cuatro trabajadores (el 75 % del mercado laboral) cubiertos por convenios colectivos.
Aún con todo, según los últimos informes sobre perspectivas, estas parecen alentadoras para el sector. Buena parte de las pymes confían en seguir la senda del crecimiento iniciada. También la de la contratación. .








