Se trata de la pregunta del millón al inicio de este 2025. Aunque ya hay quienes se han aventurado a lanzar respuestas, nada halagüeñas, por cierto.
Y es que, para la mayoría de los expertos y expertas en economía y comercio exterior, la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca pone en riesgo las exportaciones de los países miembros de la UE a los EEUU. Estas son algunas de las claves que suscitan dicho temor.
Aranceles generalizados de hasta un 20%
Trump no solo pretende bajar los impuestos, también prevé endurecer los aranceles. Y no es un secreto a voces, es toda una declaración de intenciones (que ha dejado patente en algunas de sus intervenciones durante la campaña electoral) para la cual se preparan empresas de todo el mundo.
De hecho, hay quienes vaticinan una auténtica guerra comercial. A experiencias pasadas podemos remitirnos… En su anterior mandato (2017-2021), Trump elevó el gravamen sobre productos tan decisivos para España como el aceite de oliva o el vino, entre muchos otros.
El último Informe de Comercio Exterior señala que el mercado estadounidense es destinatario del 4,4% de las exportaciones españolas. Tan solo otro país fuera de la UE (hacia donde España dirige el 62% de las ventas extranjeras) supera este porcentaje: Reino Unido, con un 6,5%.
Así pues, aunque parece que China será la mayor afectada por la política arancelaria de Trump, la UE y España en particular podrían sufrir serias consecuencias. Y no solo por los aranceles a la venta directa, sino por una disminución de las ventas a países de la UE que son clave para las exportaciones españolas, como Alemania, debido a una merma en el flujo comercial con EEUU.
Diversos análisis recientes se hacen eco de las posibles turbulencias, como el del Real Instituto Elcano, que recoge “tres de los potenciales riesgos que el FMI identificaba en octubre” ante la llegada de Trump: “escalada arancelaria que lleve al aumento de la incertidumbre y la fragmentación de la economía mundial, reducción de los flujos migratorios, y restricción de la liquidez a nivel global”. Dicho documento se hace eco de la buena marcha de la economía española en 2024, especialmente si la comparamos con la de otros países europeos, pero recuerda el difícil panorama geopolítico que se avecina.
El Banco Central Europeo, por su parte, se mantiene cauteloso y expectante ante la deriva de los acontecimientos, que podrían desembocar en una difícil situación comercial.
Entretanto, la Cámara de Comercio de España señalaba hace escasos días que: “La intención manifiesta de imponer aranceles elevados (entre el 10% y el 20%) a todos los productos importados, sumada a la posibilidad de reavivar antiguas disputas comerciales, ha sembrado cierta incertidumbre sobre las exportaciones españolas de bienes al mercado estadounidense. Habrá que esperar a ver si las amenazas de aplicar aranceles se materializan, o se trata de una posición de partida para iniciar una negociación de carácter comercial con los países o zonas comerciales que puedan verse afectados”.
Las pymes españolas ante la política arancelaria de Trump
Para la Cámara, las pymes españolas podrían ser “especialmente vulnerables debido a su limitada capacidad para diversificar mercados o ajustar precios”, tal y como ocurrió durante la anterior legislatura del magnate.
Y es que, las más pequeñas no cuentan con la capacidad de emprender estrategias de gran calado, como sí pueden hacerlo las grandes empresas, capaces de atenuar este tipo de impactos. “Hoy, las pymes podrían enfrentar desafíos similares, agravados por la inflación y el aumento de costes, lo que reforzaría la necesidad de políticas de apoyo específicas para impulsar su diversificación y mejora competitiva (por ejemplo, mediante las innovaciones, de producto o proceso, o el impulso de la marca y la diferenciación)”, señala la Cámara de Comercio.
De los aranceles a la cultura empresarial
Pero no solo podrían estar en riesgo las exportaciones de las empresas españolas hacia EEUU, también la cultura de empresa adquirida en la última década. Una cultura que apuesta por el bienestar, la flexibilidad, la inclusión y la diversidad en las plantillas, además de un gran esfuerzo en mejorar facetas como la sostenibilidad o la RSC en el seno de las organizaciones y su actividad. Hoy en día, muchos y muchas analistas observan en algunos de los movimientos de los empresarios afines a Trump una deriva totalmente opuesta a la mencionada. Es decir, un discurso de liderazgo muy distinto a ese humanista que se viene predicando en los últimos años. Una vez más, todo está por ver, aunque, por si acaso, mejor estar preparados.








