Analizamos el que, para Stephen Covey, es el séptimo y último de los siete problemas más frecuentes y paralizantes de cualquier organización. Esta catalogación que forma parte de su libro El liderazgo centrado en principios, una obra imprescindible que nos recuerda que el aprendizaje permanente es lo único capaz de fortalecer las relaciones humanas en cualquier ámbito.
Problema número 7/7:
«Falta de integridad; los hábitos no son iguales a los valores; no hay correlación entre lo que creo y valoro y lo que hago.»Covey subraya la falta de integridad como uno de los problemas universales que sufren muchas organizaciones. En este sentido, se cuestiona lo siguiente:- Si alguien carece de integridad:
- ¿Cómo podrá construir una cuenta bancaria emocional?
- ¿Cómo se convertirá en una persona digna de confianza?
- ¿Qué hará para cambiar su estilo, para que éste sea compatible con las exigencias de la nueva corriente?
- ¿Cómo creará una cultura en la que exista auténtica confianza?
- Si una firma carece de integridad:
- ¿Qué hará para satisfacer a sus clientes?
- ¿Cómo podrá retener a sus mejores empleados?
- ¿Cómo logrará sobrevivir en el negocio?
«Por supuesto, podemos disponer de una misión y no vivir de acuerdo con ella. En tal caso, somos hipócritas o actuamos con ambigüedad.»
La ambigüedad empresarial
Para el gurú de los negocios, la ambigüedad empresarial es más o menos lo mismo, incluso más complicado, puesto que a una empresa la forjan los individuos.Es por eso que, según Covey: «En una organización cuando detectamos uno o más de los siete problemas crónicos, y cuando sus altos ejecutivos quieren echarle la culpa a todo y a todos los demás, les decimos que se miren al espejo porque allí verán a una de las fuentes originarias de esos problemas. No necesitan mirar a nadie más ni formular ninguna otra pregunta que no sea esta:«¿Soy íntegro conmigo mismo?»








