El 62 % de los profesionales españoles afirma que la distancia al trabajo limita su conciliación, especialmente la Generación Z. Con la nueva Ley de Movilidad Sostenible y el auge de los modelos híbridos, analizamos cómo este factor afecta a la fidelización del talento por edad, sector y tipo de empresa.
Cuando el trayecto pesa más que el puesto: la distancia al trabajo entra en el debate del talento
La pandemia nos dejó muchas preguntas abiertas, pero una de ellas se repite en cafés, pasillos y reuniones de evaluación: ¿cuánto estás dispuesto a viajar para trabajar? En un país donde millones de personas reinventaron sus rutinas gracias al teletrabajo, volver al coche, al metro o al autobús tiene un impacto muy distinto al de 2019. Y los datos lo confirman: el 62,4 % de los profesionales españoles considera que la distancia a su puesto limita directamente su conciliación, según el Estudio de Bienestar y Salud Laboral de Edenred y Savia.
El debate ya no es solo “presencial vs. híbrido”. Ahora se llama bienestar, rotación y fidelización. Porque el trayecto se ha convertido en uno de los factores que más condiciona la permanencia en una empresa, especialmente tras el cambio cultural del post COVID.
La Ley de Movilidad Sostenible lo cambia todo
El pasado 13 de noviembre, el Congreso aprobó definitivamente la Ley de Movilidad Sostenible, que reconoce la movilidad como un derecho ciudadano y obliga a las empresas a elaborar planes de movilidad sostenible al trabajo.
¿Qué significa esto para las pymes? Mucho más de lo que parece.
Las compañías deberán impulsar formas de desplazamiento más eficientes —a pie, en bicicleta, transporte público o coche compartido— y reducir el impacto ambiental… pero también el impacto emocional de los trayectos largos. Con esta ley, la distancia ya no es solo un problema personal: pasa a ser una responsabilidad empresarial con repercusión directa en bienestar y productividad.
La Generación Z, la más golpeada por la distancia
Si miramos por edades, la distancia no afecta igual a todos.
El estudio de Edenred y Savia es claro:
- 70 % de la Generación Z (18-24 años) siente que el trayecto diario limita su equilibrio personal y profesional.
- 68,5 % de los Millennials jóvenes (25-34 años) afirman lo mismo.
- 67,6 % de los Millennials mayores (35-44 años) se mantienen en cifras muy altas.
- El impacto baja entre la Generación X (52,88 %) y Baby Boomers (62,59 %).
La lectura para las empresas es evidente: las generaciones más jóvenes no están dispuestas a sacrificar tiempo de vida por desplazamientos largos, especialmente en un mercado laboral donde el teletrabajo ya es un estándar cultural.
En sectores como tecnología, marketing digital o consultoría —actividades intensivas en conocimiento— esta realidad se acentúa aún más: la flexibilidad es moneda de cambio para atraer y mantener talento.
Madrid y Cataluña, donde el trayecto se vuelve cuesta arriba
El estudio deja un mapa territorial muy revelador:
- Madrid: 69,4 %
- Cataluña: 69 %
- Comunidad Valenciana: 60,9 %
- Andalucía: 57,7 %
En las grandes áreas metropolitanas, los tiempos de desplazamiento se disparan y, con ellos, la sensación de cansancio diario. La rotación en sectores como servicios, retail, oficinas corporativas o salud aumenta cuando el recorrido supera los 45 minutos.
Las empresas de estas zonas ya están revisando políticas internas:
abonos transporte, flexibilidad de entrada y salida, teletrabajo estructural o incluso oficinas satélite para acercarse a las zonas donde vive su plantilla.
El tamaño de la empresa también afecta
El estudio muestra que la distancia pesa más en plantillas grandes:
- 68,36 % de los empleados en multinacionales (+1.000 personas) considera que el trayecto limita su conciliación.
- En microempresas (1-9 personas) el dato baja a 57,96 %, aunque sigue siendo mayoritario.
¿Por qué? Porque cuanto mayor es la estructura, más rígidos suelen ser los procesos y menor la flexibilidad real para adaptar horarios o teletrabajo. Paradójicamente, las pymes —aun con menos recursos— tienen más capacidad para personalizar soluciones.
La conciliación como criterio para quedarse… o marcharse
La distancia importa, sí, pero no por sí sola. Importa porque afecta a algo decisivo: la conciliación.
El 52% de los profesionales españoles afirma que el equilibrio vida-trabajo es un factor determinante para elegir o permanecer en una empresa. Entre Millennials jóvenes (25-34 años), sube al 62,4 %. Y por territorios, la Comunidad Valenciana (58,7 %) y Cataluña (55,5 %) lideran la demanda de políticas de equilibrio.
En medianas empresas (55,6 %) y corporaciones (53,8 %) la conciliación se ha convertido en un criterio clave de permanencia: si no se ofrece, el talento se va.
¿Qué deben hacer ahora las empresas?
Olga Zografou, Directora de People & CSR de Edenred España, lo resume muy bien: “Movilidad y conciliación están estrechamente ligadas. Reducir tiempo y coste de los desplazamientos es clave para mejorar bienestar y productividad.”
Y aquí está la clave para cualquier pyme:
- Revisar la distancia media de su plantilla.
- Evaluar si los modelos híbridos están bien diseñados o son meros parches.
- Implantar ayudas reales al transporte.
- Integrar la flexibilidad como política, no como permiso puntual.
- Preparar ya su plan de movilidad sostenible (obligatorio por ley).
Las empresas que lo hagan antes, fidelizarán más. Las que lo ignoren, perderán talento. En un mercado post COVID donde las personas ya saben lo que vale su tiempo, la distancia —literal y simbólica— puede convertirse en la frontera entre quedarse o marcharse.








