Estrategias para implementar una desconexión real en tu empresa desde septiembre

por Canal CEO | Ago 26, 2025

Cuando el verano termina y vuelve la rutina en septiembre, también regresa un debate que no puede posponerse: la desconexión digital real en las empresas. Una demanda que crece especialmente entre los trabajadores más jóvenes y que se está convirtiendo en un elemento clave para atraer y fidelizar talento... y un imprescindible para el equilibrio emocional de los empresarios.

Según el Estudio de Bienestar y Salud Laboral en España de Edenred, el 65 % de los profesionales en España no logra desconectar tras su horario laboral: un 13,4 % atiende llamadas o mensajes de forma habitual fuera de jornada, mientras que un 51,3 % lo hace ocasionalmente. Solo un 35,2 % declara desconectar de verdad.

La presión es mayor entre los perfiles más jóvenes: el 71,4 % de millennials (25‑34 años) y el 66,7 % de la Generación Z (18‑24 años) reconocen atender comunicaciones laborales fuera del horario.

Territorialmente, comunidades como Madrid (68,8 %), Galicia (67,9 %) y Comunidad Valenciana (67,4 %) lideran el listado de regiones con mayor conexión fuera del horario.

¿Qué está en juego?

Respetar el derecho a la desconexión no es solo una obligación legal —está garantizado en la Ley Orgánica 3/2018 (artículo 20 bis ET y artículo 88 LOPDGDD) y reafirmado en la Ley del Teletrabajo 10/2021—, sino una herramienta estratégica de bienestar organizativo y retención de talento.

Como señala Olga Zografou, Head of People & CSR de Edenred España:

“La desconexión digital es clave para preservar el bienestar emocional y la productividad a largo plazo. No se trata solo de un derecho legal, sino de un hábito saludable que las organizaciones deben fomentar activamente”.

Implementar una política real de desconexión digital contribuye a mejorar la salud emocional y mental del talento, al reducir el estrés, la ansiedad y el riesgo de burnout, especialmente entre millennials y la Generación Z; además, refuerza la marca empleadora, ya que los profesionales más jóvenes valoran cada vez más la conciliación y el equilibrio real por encima de una alta retribución; y, por último, favorece entornos de trabajo más eficientes, donde menos interrupciones fuera de jornada se traducen en mayor enfoque, productividad y compromiso a largo plazo.

Medidas al alcance de todas las empresas

Aquí tienes acciones concretas, adaptables a cualquier organización, desde microempresas hasta compañías medianas:

1. Establecer una política formal de desconexión digital

La normativa exige la creación de un protocolo interno que defina las prácticas aceptables de uso de dispositivos fuera del horario, con formación y sensibilización incluida para todos los trabajadores, incluidos directivos.

2. Control y revisión del registro horario

La obligatoriedad del registro de jornada laboral permite detectar excesos o posibles vulneraciones, especialmente en teletrabajo o turnos flexibles. Los datos deben analizarse y usarse para diseñar acciones correctivas desde RRHH.

3. Cultura de eficiencia y resultados, no tiempo de presencia

Promover objetivos claros, limitar reuniones fuera de jornada laboral y evitar correos tras el cierre de jornada contribuye a una cultura más sana y efectiva.

4. Uso inteligente de herramientas tecnológicas

Las apps de gestión del tiempo, automatización de respuestas fuera del horario y sistemas que sugieren pausas en función de la carga laboral ayudan a evitar la fatiga digital.

5. Beneficios sociales centrados en bienestar

Planes de retribución flexible, asesoramiento de salud o espacios de descanso emocional son percibidos por los equipos como compromiso real de la empresa con su calidad de vida.

Un modelo escalable que diferencie a tu empresa

Desde septiembre, cualquier empresa puede convertir estas medidas en una ventaja competitiva real:

  1. Diseña y comunica una política de desconexión clara, negociada con los equipos.
  2. Monitorea y ajusta el uso del tiempo y las interrupciones, usando datos del registro horario.
  3. Promueve una cultura basada en objetivos, no en disponibilidad permanente.
  4. Aplica tecnología para aliviar la carga mental, no para amplificarla.
  5. Incluye beneficios que realmente aporten salud y bienestar.

El derecho legal a la desconexión digital está establecido. Lo que ahora toca es convertirlo en una práctica efectiva, coherente y adaptada a cada organización. Garantizar pausas reales no solo es un deber: es un compromiso con el talento, el equilibrio y la eficiencia sostenible. Y en un contexto donde captarlo y retenerlo es cada vez más difícil, la desconexión bien gestionada puede ser la ventaja diferencial de tu empresa.

Canal CEO
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