Lunes, 9:01 de la mañana. El bar de la esquina ya ha servido los primeros cafés. El taller de coches empieza su turno. La tienda de ropa sube la persiana. Todo va según lo previsto… hasta que la luz se apaga.
Y no vuelve.
El 28 de abril de 2025 será recordado por muchos pequeños empresarios como el día que se detuvo todo. Un apagón eléctrico sin precedentes dejó sin suministro a gran parte de España. Pero encendió la incertidumbre para la gran mayoría de pequeñas y medianas empresas.
Según datos de la CEOE, el impacto económico del apagón podría superar los 1.600 millones de euros, afectando especialmente a la industria y los servicios. En Bizkaia, más de 45.000 trabajadores del comercio se vieron paralizados, sin datáfonos, sin sistemas de alarma, sin persianas eléctricas. Restaurantes con neveras inoperativas, clínicas que tuvieron que cancelar citas, tiendas que no pudieron cobrar ni siquiera en efectivo.
Y, como si fuera poco, sin saber cuánto iba a durar ni qué medidas tomar.
¿Te imaginas que tu negocio se detiene por completo… y no sabes qué decirle a tu equipo, a tus clientes o a tus proveedores?
¿Cómo puede prepararse una pyme?
Aunque un apagón de esta magnitud es un hecho inédito en la historia de nuestro país, sí es perfectamente posible. Por eso, la prevención no es un lujo: es una necesidad. Estas son algunas medidas que están al alcance de cualquier pyme:
- Generadores eléctricos autónomos: portátiles o fijos, permiten mantener servicios críticos como TPVs, cámaras de frío o iluminación básica.
- Baterías portátiles de litio de alta capacidad que pueden alimentar temporalmente pequeños equipos críticos.
- SAIs (sistemas de alimentación ininterrumpida): especialmente útiles para evitar la pérdida de datos o permitir cierres seguros de sistemas.
- Paneles solares con acumuladores: cada vez más bares, talleres y oficinas optan por autoconsumo parcial, ganando autonomía energética.
- Protocolo de actuación en emergencias: desde cómo cobrar sin luz hasta cómo comunicar con clientes, tener un plan B evita improvisaciones.
- Seguros comerciales que cubran pérdidas por interrupción: no todos lo hacen. Es clave revisar y adaptar la póliza.
Como apunta Barra de Ideas en su artículo sobre apagones en hostelería: “Quedarse a oscuras no tiene por qué ser sinónimo de cerrar si sabes cómo actuar”.
La crisis no se improvisa (y la comunicación, tampoco)
Tan importante como tener una batería cargada, es tener un mensaje claro que decir. La gestión de la comunicación es vital para proteger la confianza del equipo, los clientes y los socios.
Noemí Boza, editora de Menudas Empresas y autora del libro Por qué lo llaman liderazgo cuando quieren decir comunicación, lo resumió así en Canal CEO:
“La calma y la confianza, tan necesarias ante la incertidumbre, solo se generan a través de la comunicación. Y eso no se delega: se lidera. Las personas no esperan que sus líderes sean infalibles, pero sí necesitan que estén presentes, que se comuniquen, que compartan lo que saben —y lo que aún no—, que reconozcan las dudas, que muestren el rumbo aunque todavía esté difuso. En la empresa ocurre igual que en un país. Una plantilla, como una ciudadanía, no tolera la opacidad cuando lo que necesita es confianza. Y la confianza no se impone ni se recupera con un “ya lo explicaremos más tarde”. Se construye o se pierde en tiempo real.
¿Qué significa esto para una pyme?
- Comunica inmediatamente, aunque solo tengas una parte de la información.
- Usa todos los canales a tu alcance: WhatsApp, carteles físicos, redes sociales.
- Muestra empatía y transparencia: tus clientes no exigen certezas, pero sí presencia.
- Prepara mensajes “plantilla” para eventos inesperados: perder 15 minutos antes te puede ahorrar horas de incertidumbre el día clave.
Como recuerda Mi Empresa es Saludable en su análisis del apagón: “el silencio también tiene efectos en nuestro bienestar”. Y en tiempos de crisis, callar no es prudente, es ausencia.
Apaga la improvisación, enciende la resiliencia
El apagón del 28 de abril nos dejó una lección clara: en cualquier momento, todo puede apagarse. Pero una empresa preparada —aunque sea pequeña— puede seguir brillando.
Prevenir no solo es instalar equipos: es formar al equipo, repensar la comunicación y asumir que la mejor manera de afrontar una crisis… es tenerla prevista.
Y si después de esto aún piensas que “eso no me va a pasar a mí”, solo te dejamos una pregunta:
¿Qué pasaría si mañana, a las 9:01, se apaga todo en tu negocio?








