Entrevistamos a Ana Zamora, fundadora y CEO de Vitaance, que ha transformado el concepto de bienestar corporativo. Bajo su liderazgo, ha demostrado que la innovación y la personalización son esenciales para el éxito en el bienestar corporativo moderno. Su enfoque integral y adaptativo en Vitaance está estableciendo un nuevo estándar para el futuro del bienestar en el entorno laboral.
Con más de 15 años de experiencia en el sector asegurador y financiero, Ana ha jugado un papel clave en la introducción de aseguradoras extranjeras en España. Su carrera incluye roles de liderazgo en consultoría, gestión de fondos de inversión y correduría de seguros a nivel internacional, siempre motivando a sus equipos a alcanzar la excelencia.Además, tiene una sólida formación académica: es Licenciada en Administración y Dirección de Empresas, tiene la certificación Chartered Financial Analyst y ha completado un Executive Master in Digital Business en ESADE, una de las instituciones más prestigiosas. Estas credenciales reflejan su dedicación a la educación continua y su capacidad para combinar conocimientos financieros avanzados con estrategias empresariales innovadoras.Canal CEO: Del café para todos a la máxima personalización, ¿en qué medida las estrategias de bienestar deben ser capilares y a su vez ser únicas para cada empleado?Ana Zamora, fundadora y CEO de Vitaance: Las estrategias de bienestar deben comenzar con un objetivo claro. La mayoría de los directivos buscan mejorar el bienestar de sus empleados, y esto se mide por el nivel de participación y compromiso de los empleados con estas estrategias. Es fundamental que los empleados se involucren en las actividades y aprovechen los beneficios del plan de bienestar.El bienestar es un concepto personal y variable. Lo que necesitamos para sentirnos bien cambia y evoluciona con el tiempo. Por ejemplo, en ciertos momentos, podemos necesitar ejercicio físico para gestionar el estrés, aumentar nuestra energía y sentirnos más relajados. Sin embargo, en otras ocasiones, una lesión o enfermedad puede impedirnos hacer ejercicio.Las empresas deben buscar estrategias que se adapten a las necesidades individuales de sus empleados. Es crucial que los recursos invertidos en bienestar sean flexibles y personalizables para cada persona. No podemos esperar que un catálogo preseleccionado, por muy bien intencionado que sea, satisfaga a todos en todo momento. Debemos buscar una adaptabilidad constante para cada empleado.Solo así lograremos el máximo impacto y retorno de nuestra inversión en bienestar.Canal CEO: ¿Qué hace que un plan de bienestar realmente funcione? ¿Qué es lo más valorado por los empleados?Ana Zamora, fundadora y CEO de Vitaance: Los empleados valoran enormemente que se les escuche y que no se tomen decisiones por ellos. ¿Por qué habría un empleado de utilizar un servicio de psicología o fisioterapia elegido por la empresa? Ellos saben perfectamente qué profesional se adapta a sus necesidades y es conveniente para ellos. En la era de la información, es fácil buscar y encontrar. Lo que realmente valoran es que se les apoye y respeten tanto sus decisiones como su privacidad.También se valora mucho la facilidad de acceso a la información y de uso, ¿dónde puedo acudir a buscar información sobre la estrategia de bienestar de mi empresa? ¿cómo la utilizo? ¿es sencillo el acceso a los distintos elementos del plan?La posibilidad de elegir libremente y que la empresa apoye económicamente es fundamental.Canal CEO: Conocíamos el término de salario emocional y ahora, desde Vitaance proponéis el “Saldo de bienestar”. ¿Qué enfoque plantea seguir una estrategia de este tipo?Ana Zamora, fundadora y CEO de Vitaance: Muchas veces el salario emocional no llega a la práctica, se queda en un poster en la pared o un enunciado en una comunicación de la Dirección.Es necesario que llegue a cada persona en la organización. Para ello, proponemos a las empresas que dejen de malgastar recursos y energía en intentar adivinar qué es lo que los empleados valoran o utilizan más. Sino que inviertan sus recursos de manera inteligente en un saldo que cada empleado pueda utilizar en co-financiar las acciones que más vayan a ayudarles a estar mejor. Bien sea ir a una clase de yoga en su gimnasio habitual, acudir a su fisioterapeuta de confianza a tratarse una lesión o utilizar su app de meditación favorita para liberar el estrés.
Sentirse apoyado por la empresa con estas acciones tan personalizadas es el verdadero salario emocional, y ahora se llama Saldo de bienestar.Todo esto es posible, con un sólo proveedor, sin ninguna carga administrativa y con el 98% de los empleados activamente utilizando el saldo mes a mes. El Saldo de Bienestar es siempre el beneficio más valorado y utilizado por los empleados de muchas empresas en EEUU y ahora también en España.Canal CEO: La gestión del bienestar ha saltado del área de prevención y gestión de personas a la dirección de las compañías, ¿cuáles son las tres premisas clave que debe tener un líder para tener éxito en este campo?Ana Zamora, fundadora y CEO de Vitaance:
- Definir claramente el objetivo: Es crucial saber qué se quiere alcanzar y cómo se medirá el éxito. Tener objetivos claros permite dirigir los esfuerzos y evaluar los resultados de manera efectiva.
- Recursos necesarios: Identificar los recursos necesarios para alcanzar los objetivos, considerando no solo los costos directos, sino también los ocultos, como las horas de administración y la complejidad en la gestión. Es fundamental asegurar que el control de estos costos esté en manos de la empresa y no de terceros.
- Flexibilidad y adaptabilidad: La solución debe ser flexible y adaptable, ya que la diversidad y las necesidades cambiantes de los empleados requieren algo más que una solución estándar. Una propuesta adaptable maximizará el impacto y el retorno para la empresa.
Para llegar a cada empleado y tener un impacto real en su bienestar, debemos buscar soluciones flexibles y adaptables a cada persona. Es crucial evitar malgastar recursos en acciones puntuales e inconexas que no forman parte de una estrategia bien construida, con objetivos claros y medibles. Solo así podemos garantizar que nuestras medidas de bienestar no solo sean bien intencionadas, sino también efectivas y rentables.






