Marta Sanz participó el pasado 7 de noviembre en el primer encuentro Más mujeres CEO, organizado por Canal CEO en el Ateneo de Madrid para la difusión, el debate y el desarrollo del liderazgo con mirada femenina, y donde participaron algunas de las mujeres más relevantes de nuestra economía.
Hay que ser valientes para querer cambiar las cosas
Marta Sanz es la vicepresidenta de la Junta de Gobierno del Ateneo de Madrid, donde las mujeres superan en número a los hombres, y una de las responsables del proyecto de visibilidad que está llevando a cabo esta institución, para poner a Las mujeres en su sitio.
Una idea del liderazgo: “No importa si a veces nos parece que vamos despacio, siempre que logremos que esas deudas pendientes se vayan resolviendo”.
Un consejo inspirador: “Hay que ser valientes para querer cambiar las cosas, que a veces no son tan fáciles, tu puedes querer y querer y no pasan las cosas”.
Un objeto simbólico del liderazgo: “He elegido un libro como símbolo de liderazgo, porque el conocimiento y el saber simbolizan lo que queremos enseñar, que es la ilustración, el arte, las ciencias y las letras…, y ofrecerlo a la ciudadanía desde aquí, desde nuestra biblioteca, que es la joya de la corona del Ateneo de Madrid”.
“Si estás haciendo algo por una buena razón, vas a encontrar los apoyos”, Marta Sanz
‘Las mujeres en su sitio‘: una deuda pendiente del Ateneo con sus mujeres más ilustres
El Ateneo de Madrid ha puesto en marcha un proyecto, Las mujeres en su sitio, para que todas aquellas ateneístas que contribuyeron especialmente a engrandecer el Ateneo, así como la cultura y la política española de los siglos XIX y XX, tengan su merecido lugar en la Galería de Retratos. “Se trata de acabar con 200 años de una anomalía, que es que en nuestra galería de retratos hubiese 187 señores y solo una mujer, Emilia Pardo Bazán”, explicaba Marta Sanz durante su intervención en el primer encuentro Más Mujeres CEO.
“Esta es una de las iniciativas de la que más orgullosos nos sentimos”, Marta Sanz
Para Sanz, esta iniciativa contribuye no solo a la visibilización de la figura y el trabajo de decenas de mujeres, sino a la creación de referentes femeninos y la necesidad de saldar una deuda histórica del Ateneo con buena parte de sus miembros: “Intentamos ir incorporando a todas las mujeres ilustres que tenemos en el Ateneo, que son muchísimas, que han participado de la vida del Ateneo, una casa tan progresista, y con las que teníamos esa deuda pendiente…; es increíble que no tuviéramos el retrato de Clara Campoamor, cuando ella se dedicó aquí a escribir el discurso para el sufragio universal”.
No solo Clara Campoamor, tampoco estaban Carmen Laforet, que escribió en la biblioteca del Ateneo su Premio Nadal, ni María Zambrano, Rosa Chacel, Carmen de Burgos y un montón de mujeres más que, en palabras de Sanz, “merecían tener este sitio”. Ahora, gracias a dicha iniciativa, y a esa valentía de hacer que las cosas cambien, una galería de retratos que estaba “totalmente desierta de referentes femeninos” va camino de hacer justicia y poner en su lugar a las grandes mujeres de los últimos dos siglos.











