La conquista femenina de los puestos de poder en las empresas españolas sigue avanzando, pero a un ritmo bastante más lento del que sería deseable. Cada vez hay más consejeras, pero el número de mujeres en órganos de dirección continúa siendo muy bajo. Y eso, a su vez, se traduce en una cantidad todavía residual de mujeres que alcanzan el puesto de CEO.