¿Nos sobran normas e incentivos?

Ana L. Serrat

Desde hace años en el mundo de los negocios es necesaria la genialidad. Pero ¿es suficiente? Para el autor Barry Schartz sí, necesitamos sabiduría práctica. Aquello que Aristóteles definía como la combinación de la voluntad moral y la habilidad moral. Esa que a un empleado de la limpieza de un hospital le permite ver que hay que fregar dos veces una habitación para que el familiar de un enfermo terminal esté más tranquilo.

Esa sabiduría práctica consiste en desarrollar el sentido común, en ver que es bueno para las personas implicadas en el proceso, alejando por momentos lo más económico o eficiente. Y ahí es donde entra en juego la otra clave que desarrolla Schartz en esta conferencia TED: las reglas y la burocracia. Las reglas no van a poder determinar todas las situaciones dadas, como la del enfermero que antes comentábamos.

Para Schartz “la dependencia de las reglas corroe lentamente la habilidad moral que nos priva de la oportunidad de improvisar y aprender de nuestras improvisaciones. Mientras que la voluntad moral es socavada por la predilección hacia los incentivos que destruye nuestro deseo de hacer lo correcto”.

Schartz no aboga por un mundo sin reglas, siempre necesarias, pero se cuestiona si nos hacen falta enormes redes de normas y procedimientos para gestionar el día a día de una empresa. Tampoco aboga por un mundo sin incentivos pero sabe que muchos trabajadores adictos a los incentivos olvidan los pequeños gestos morales que puede haber en su día a día.

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