«Para que un equipo funcione debe haber cordialidad y unidad»

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En el vestuario con Vicente del Bosque
Seleccionador Nacional de Fútbol

Ficha técnica

 

Vicente del Bosque representa el sueño más alto que se puede alcanzar en el fútbol: ganar una Copa del Mundo. En octubre de 2010, emocionó a un país que había vibrado con una intensidad desbordada en el Mundial de Sudáfrica. Los premios Príncipe de Asturias 2010 reconocían el trabajo y el esfuerzo realizado por la Selección, un grupo de futbolistas modesto en el plano humano y poderoso en la dimensión deportiva.

Los inicios de Del Bosque como jugador se remontan a su Salamanca natal. Jugador centrocampista, debutó en el fútbol nacional en las filas del Club Deportivo Salmantino (filial de la Unión Deportiva Salamanca), donde fue máximo goleador con 17 años. A partir de aquí, prácticamente desarrolló toda su trayectoria como jugador en el Real Madrid, primero en el Castilla. Con el Real Madrid jugó once temporadas y en su palmarés está el haber conseguido con este club cinco títulos de Liga y cuatro títulos de Copa del Rey. De Vicente del Bosque siempre se ha dicho que tenía una visión del juego y una capacidad de organización por encima de la media.

Como entrenador también alcanzaría sus mayores logros con el Real Madrid, equipo con el que ganó dos Ligas de Campeones y dos Ligas. Como hombre humilde y justo, para él todos sus éxitos son importantes, pero, sin duda, a lo máximo que se puede aspirar es a ganar un Mundial y él puede decir que lo ha conseguido con esfuerzo, ilusión, disciplina, entrega y una profunda convicción de que el espíritu de equipo es el motor que arranca voluntades. El 3 de febrero de 2011, el Rey le concedió el título de marqués de Del Bosque.

Ahora, entre tierras polacas y ucranianas la Selección Española de Fútbol tiene delante la posibilidad de seguir escribiendo la historia del fútbol con letras rojas.

 

Vicente, ¿qué papel le otorgas a la solidaridad dentro de un equipo de fútbol?

 

Soy un convencido y defiendo la idea de que para que un equipo funcione tiene que haber una buena relación entre sus miembros. Hay equipos en los que no existe una buena armonía y ganan, pero para tener una buena base y luchar por el éxito ha de haber una cordialidad en las relaciones y difícilmente se logra la meta si esta unidad no se da. No me refiero sólo a los jugadores, sino a toda la gente que está alrededor, incluso a los medios de comunicación, en definitiva, a todo el espectro de actores con los que el equipo, en este caso la Selección, se relaciona.

No pretendo ser absoluto en mis afirmaciones, pero es conveniente que esa solidaridad esté presente. A esta Selección la adornan una serie de virtudes. Son jugadores agradables. Pertenecen a dos o tres generaciones de futbolistas que han venido a la Selección cuando eran chavales y han compartido experiencias. Algunos jugaron juntos el Mundial sub-20 de Nigeria. Han compartido momentos muy especiales y eso los ha ido uniendo y creando un espíritu de equipo, que destaca por su armonía y porque está ensamblado.

 

Cuando eras jugador, ¿qué es lo que siempre valoraste en un entrenador?

 

Creo que hay dos cuestiones fundamentales en un entrenador. Una de ellas está relacionada con los valores que tenga, es decir, si eres una persona con sólidos principios, te muestras trabajador, responsable y eres un buen ejemplo. La otra faceta tiene que ver con el conocimiento que atesores en cuanto a táctica, técnica y preparación física. Una es la dimensión humana y la otra es la deportiva. Si el entrenador es un incapaz, es perezoso y no es buena persona pues cerramos el vestuario y nos vamos.

 

Y como entrenador, ¿qué es lo que te parece más importante en un futbolista?

 

Que sea respetuoso, disciplinado, compañero, que no tenga como afán y a costa de todo el querer destacar, que tenga afán de superación y no se imponga límites. Tiene que saber que en este juego dependes de ti mismo, pero también de los demás.

 

¿Cuál es la diferencia fundamental en cuanto al método de trabajo entre un seleccionador y un entrenador?

 

Un entrenador está día a día y de manera permanente durante una temporada con su equipo y el seleccionador no. El entrenador tiene más roce con el jugador y viceversa y ese conocimiento mutuo es la base de una relación sana y fructífera.

En el caso de las selecciones el roce es menor, pero también hay menos conflicto. Estamos en una concentración siete u ocho días y nos enfocamos hacia el objetivo. La ilusión de venir a representar a tu país en las selecciones pesa mucho, ya no solo es una cuestión económica, sino de prestigio. Ellos saben que si están en la Selección van a estar más valorados.

 

El compañerismo y la solidaridad son algunas de las características que están presentes en el vestuario de la Selección.

 

Indudablemente. Siempre hay algunas fricciones, pero entra dentro de la normalidad. Ten en cuenta que tenemos 23 jugadores y que en sus clubes son todos titulares, mientras que aquí sólo juegan 11. Pasan de una situación en la que son las estrellas del club y jugadores clave a estar en el banquillo y no hay que olvidar que el futbolista quiere jugar.

 

Dicen que Iker Casillas es una figura fundamental en el equipo por el carácter integrador que tiene.

 

Todos los jugadores veteranos tiran más del grupo y suelen actuar como líderes. En el caso de Iker estamos ante un líder natural por su forma de ser. En cualquier caso, en la Selección todos los veteranos acogen muy bien a las jóvenes promesas, a los jugadores que se van integrando en el equipo. Es una ley natural que la manejan a la perfección los que saben que nada es eterno y que el relevo se dará tarde o temprano.

 

¿Cómo se consigue mantener un espíritu igualitario en un vestuario que está lleno de figuras mediáticas?

 

Hay mucha leyenda sobre este tema, pero lo más importante es afrontarlo todo con normalidad e intentar ser lo más justo posible, ya que hay que elegir a 11 jugadores sobre 23, pero en el trato diario es fundamental no hacer distinciones. Si esto lo vas trasladando al grupo y ellos perciben que no hay diferencias entre unos y otros y que no importa si el jugador procede de grandes clubes, si viene de la cantera o si cobra más o menos, ellos mismos van viviendo la igualdad como algo inherente al ambiente.

 

¿Cómo es la labor del cuerpo técnico dentro de la Selección?

 

Son el equipo encargado de que se materialicen las jugadas en el terreno de juego. Deben intentar que el equipo esté conjuntado partiendo de la base de la construcción de las buenas relaciones. La comunicación entre nosotros es crucial. Tenemos la suerte de que llevamos muchos años trabajando juntos, hemos pasado momentos buenos y malos, lo que nos ha unido. Conocemos las distintas formas de trabajo que tenemos y llevamos a cabo un liderazgo compartido.

 

¿Erais conscientes de que en Sudáfrica estábais movilizando las ilusiones de un país?

 

Sí, sabíamos lo que estaba pasando. Veíamos a aficionados de otros países y a sudafricanos vestidos con la camiseta de la Selección. La pérdida del primer partido del Mundial de Sudáfrica frente a Suiza fue un momento crítico en el que los jugadores supieron estar a la altura, ya que echaron mano de la madurez y de la capacidad de superación para sobreponerse a la adversidad, como hacen otros grandes deportistas de otras disciplinas. El creer que puedes conseguir algo te da la fuerza, pero había incertidumbre y si no la sabes controlar genera una tensión negativa complicada de combatir.

 

Aparte de la final España – Holanda, ¿con qué partido te quedas del Mundial y por qué?

 

El que nos enfrentó a Alemania fue un excelente partido, ya que se conjugaron la técnica del equipo, las cualidades de cada futbolista y también ese coraje que representó Puyol. Es el culmen de lo que debe ser un equipo, ya que demostraron ser un grupo emocionalmente preparado y al mismo tiempo poseedores de una excelente calidad técnica, como la que exhibieron en el manejo del juego.

 

© Entrevista en exclusiva concedida para el libro Equipos 10 de Helena López-Casares.

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