Tácticas para lograr más creatividad

Sue Shellenbarger

¿Por qué alguna gente se rompe la cabeza en busca de ideas nuevas y no tiene éxito mientras que otros parecen producirlas casi sin esfuerzo?

Si la creatividad es un don innato o un proceso cognitivo que cualquiera puede desarrollar es una pregunta tan intrigante que los investigadores siguen estudiándola desde distintos ángulos y descubriendo técnicas nuevas y sorprendentes.

Varios estudios recientes sugieren que la mejor ruta para generar ideas implica distanciarse de la rutina diaria, ya sea tomando un descanso para soñar despierto, tomando un trago o simplemente contemplando algo verde.

Por supuesto, la personalidad puede marcar la diferencia. La gente que saca altas puntuaciones en pruebas de personalidad también pueden ser más curiosas y distraerse con más facilidad, según un estudio de 2010 del Creativity Research Journal. Entre 158 estudiantes universitarios, los que tenían menos inhibiciones y eran más receptivos a múltiples estímulos también fueron los que generaron más ideas que otros, sostiene el estudio realizado por investigadores británicos.

Pero la personalidad no es el único camino a la inspiración, sostienen los investigadores. Alejarse de un problema para realizar tareas simples y de rutina, y permitir que la mente vague en el proceso, puede motivar nuevas conexiones o enfoques creativos para resolver dilemas, afirma un estudio de 2012 en Psychological Science. Eso ayuda a explicar por qué «muchas grandes ideas se producen en momentos de transición», cuando la gente se está despertando o se está durmiendo, dando una ducha o corriendo, señala Jennifer Wiley, una profesora de psicología de la Universidad de Illinois en Chicago y autora principal de una investigación de 2012 publicada en Current Directions in Psychological Science.

Durante años, Amy Baxter, una doctora e investigadora sobre el dolor, buscó formas de usar el frío para aliviar el dolor de los niños tras la aplicación de vacunas. Pero su momento de inspiración llegó cuando conducía a su casa desde el trabajo, cansada después de un turno de toda la noche en la sala de emergencias.

El volante de su auto vibraba porque las llantas estaban mal alineadas, y al ingresar a la rampa vehicular de su casa notó que la vibración había adormecido sus manos. Con la ayuda de su esposo Louis, hizo la conexión: combinar vibración y frío podría ser suficiente para aliviar el dolor de una vacuna. «Luego de un turno nocturno, tu mente se expande», dice Baxter. «Se realizan conexiones que de otro modo no se producirían».

Ya en casa, aplicó un masajeador que vibraba y una bolsa de arvejas congeladas sobre el brazo de su hijo de 7 años, Max, y luego deslizó por su piel una pequeña rueda de metal que usan los neurólogos para probar la sensibilidad. Max no sintió nada. Ese descubrimiento generó el desarrollo de «Buzzy», una abeja vibradora con un pequeño paquete frío. Con la ayuda de una beca federal de financiación en 2008, produjo el aparato y comenzó a venderlo en línea. Buzzy ahora es usado en 500 hospitales para aliviar el dolor de los pacientes tras inyecciones e infusiones, afirma Baxter, presidenta ejecutiva de MMJ Labs, en Atlanta.

La epifanía de Baxter a altas horas de la noche y cuando estaba cansada no fue un golpe de suerte. Estudiantes en una investigación de 2011 resolvieron más problemas que requerían ideas nuevas cuando los abordaron en horas de menor trabajo, en la noche para los que rinden más por la mañana, y por la mañana para los que se sienten más a gusto trabajando por la noche, según el estudio, publicado en Thinking & Reasoning.

Ese tipo de consejo se opone a la creencia general que indica que resolver problemas requiere que una persona se concentre y bloquee distracciones. «Cuando uno intenta con esfuerzo enfocarse en algo, se perderán ideas nuevas«, señala Wiley.

Dejar que la mente vague, a menudo considerado como soñar despierto, permite que el cerebro incube nuevos enfoques hacia problemas familiares, que sirven como «una base para la inspiración creativa«, afirma el estudio de 2012 en Psychological Science.

Otra táctica: descansar la mente, hacer una pausa de las tareas que requieren concentración, mirar por la ventana o hacer una tarea física rutinaria y relajante.

*Artículo original en WSJ en español. Traducción y adaptación de Diego Posada

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