Sólo las empresas responsables serán líderes

Israel García-Juez
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Con una tasa de paro galopante en España, toda iniciativa que mejore esta ratio debe ser considerada.

El Club de Excelencia en Sostenibilidad en la persona de su secretario general Juan Álfaro, aclaró en Valencia, donde se celebró hace unos meses la reunión de dicho Club, que organizar encuentros en los que las empresas comparten sus experiencias en RSC es una forma de ganar competitividad.

Por su parte, Enrique Sánchez, presidente de Adecco España y Portugal (cada vez que me lo encuentro lee más despacio y vocaliza más, y es que ha hecho un curso de vocalización propio de Colin Firth), cree que sólo las empresas que incorporen la RSC a su ADN conseguirán el liderazgo y no es una cuestión sólo de las grandes corporaciones, pues el 94% del tejido empresarial español son PYMES y deben apostar también por estas buenas prácticas.

La diferencia entre las empresas que triunfan y las que no y las que no se establece en el incentivo que tienen sus plantillas, pues en muchas ocasiones las capacitaciones de ambas son muy parejas. “Hay que tener a los mejores trabajando pero no siempre los mejor formados son los más motivado, éstos últimos marcan la diferencia”, aclaró Sánchez. También dijo que no a todo el mundo se le incentiva de la misma forma, pero sí es fundamental que aquello que se prometa después se  cumpla. Manera elegante de reivindicar los bonus por altos que sean.

Empresas que participan en cambiar el mundo laboral

Íñigo Sagardoy, presidente del despacho laboralista que montó su padre, (no ha heredado su vis cómica pero sí su cuajo jurídico-laboral) recordó que antes cambiar mucho de trabajo era una cosa negativa pero que en la actualidad se tiende a unos empleados más autónomos, con capacidades horizontales, lo que hace inexplicable una legislación laboral tan rígida como la española. El teletrabajo será norma y no excepción, de hecho hay países que incorporan el acceso a banda ancha como un derecho constitucional, y manifestó cómo en el  Reino Unido se ha obligado a subir la edad de jubilación y a suscribir sistemas de pensiones privados ante el mal panorama que se avecina. Por último abogó porque se vinculen los salarios a la productividad a todos los niveles.

Guillermo Tena, director de RRHH de ABB en España y Portugal, dijo que hace sólo unos años su empresa llegó a tener 24 sociedades anónimas, lo que además de complicar la gestión hacía muy difícil tener una cultura empresarial común. Ramón Folch, de ISS, empresa que se preocupa por la integración de personas con capacidades diferentes en el mundo laboral, resumió su actividad con la frase: “Haciendo el bien con el negocio”.

Jose García Moreno, de REE, aclaró que conciliar no es trabajar menos sino de otra forma, pero también puntualizó que no todo el mundo puede hacerlo. Habló de cómo las reducciones de jornada se incrementan en los dos sexos y pidió a las mujeres que se lancen ala mundo de la Formación Profesional, donde todavía son minoría.

Carmen Burgos, de CEMEX, tras meternos una cuñita publicitaria de su empresa, confesó que su objetivo es atraer talento (si está fuera de su estructura), identificarlo (si está dentro), motivarlo, desarrollar a las personas hasta sus máximas capacidades y retenerlas para que no se marchen a la competencia.

Fran Catalá, de NH Hoteles, vive en su empresa los cambios que supone la salida de su presidente (hace unos meses) y parte de la dirección. Para compensar hay que convertir a todos los empleados en comerciales de la firma.

Sonia Yanguas, directora de Personas de MRW, afirmó que ella no habla de conciliar, pues tiene una acepción de enfrentamiento sino de equilibrio entre vida laboral y personal. “Primero somos personas y después profesionales” y desgranó un entrono laboral cómodo, con regalías como que el día de tu cumpleaños sólo trabajas media jornada, poner máquinas de fruta gratuita en la oficina e invitar a la gente a que use las escaleras, son sólo algunos ejemplos simples de que las cosas pueden cambiar con pequeños gestos.

El público que se había mantenido firme se fue quitando de en medio a medida que Francisco Moreno, de AENA, (es empleado social y se le nota) iba comentando los problemas que han surgido en la plantilla del organismo, que dejan el conflicto de los controladores como sólo una mera anécdota.

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