¿Tiene sentido disponer de una sede fija para nuestra empresa?

trabajo flexible ¿Tiene sentido disponer de una sede fija para nuestra empresa?

Cada vez más CEOs se hacen esta pregunta y con mayor frecuencia crece el número de directivos que responden no. Lo demuestran las cifras del negocio de las oficinas flexibles, una evolución de los tradicionales espacios de coworking que ya supera el 2% del stock de oficinas en España, el 5% en Europa y hasta el 20% en Londres.

En países como EEUU, Reino Unido y Holanda ya conocen desde hace décadas las ventajas de los ‘flex spaces’. Estos espacios se caracterizan por su flexibilidad, la oferta de servicios comunes para las compañías que se alojan en ellos y unos precios muy competitivos (a partir de 500 euros al mes por empleado).

Pero hasta hace relativamente poco tiempo, estas oficinas eran unas absolutas desconocidas en España. El coworking se limitaba a unas cuantas salas públicas con una mesa, alguna silla y WiFi gratis. Sin embargo, la situación ha dado un vuelco de 180 grados en los últimos años.

España es hoy el tercer mercado más activo del mundo en el negocio de los espacios flexibles, por detrás de EEUU y Alemania.

Un territorio de innovación para cualquier empresa

Al contrario de lo que muchos piensan, estas oficinas no sólo están pensadas para el CEO de una start up tecnológica o de una pyme. Cada vez hay más compañías de gran tamaño que contratan estos espacios flexibles para desarrollar proyectos específicos, ubicar a sus equipos cuando tienen que trasladarse a otra ciudad o, simplemente, para destinar a una parte de sus plantillas con el objetivo de que desarrollen su actividad en entornos más dinámicos y creativos. Un ejemplo de ello es Openbank, que ha situado algunas de sus oficinas centrales en un edificio de coworking situado en el céntrico Paseo de la Castellana de Madrid.

Ese inmueble es propiedad de WeWork, una de las grandes firmas del sector con presencia en España. Le acompañan Regus (con sus marcas Regus y Spaces), Utopicus (de la inmobiliaria Colonial), Loom, Hana (de la consultora inmobiliaria CBRE) o Impact Hub Madrid (cuyo modelo de negocio está vinculado a los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU). A nivel europeo, donde el negocio del coworking crece a un ritmo del 30% anual, existen unos 700 proveedores de ‘flex spaces’, siendo los más importantes Mindspace (en los países del centro, el norte y el este del continente) y LACS (especialmente activo en Portugal y Reino Unido).

¿Networking en la máquina del café?

Estas compañías no solo ofrecen edificios bonitos, sino espacios dinámicos y creativos, situados en zonas muy céntricas de las grandes ciudades. Están pensados para favorecer el networking y la colaboración entre sus usuarios y dotados de la última tecnología (las denominadas ‘smart building technologies’). De hecho, cualquier CEO, que esté interesado en profundizar en la digitalización de su compañía, debería tener en cuenta estos espacios. Tienden a incluir en su oferta todo tipo de servicios destinados a impulsar la conectividad entre los profesionales que trabajan en ellos, como eventos, soporte, mentoring o herramientas de aprendizaje.

Otra de las ventajas de los espacios flexibles es que permiten a las empresas centrarse en lo que realmente saben hacer, en su actividad principal, sin tener que hacerse cargo de la engorrosa administración de un edificio en propiedad o alquilado. En este sentido, el CEO de una compañía ubicada en un espacio flexible sólo tiene que abonar un alquiler mensual, olvidándose de costes de estructura, desembolsos de capital en forma de garantía bancaria o costes de trabajadores y subcontratas encargadas de proveer de servicios a esas instalaciones.

La progresiva incorporación de los millennials al mercado de trabajo potenciará el uso de estos edificios, más aún si estos profesionales desarrollan su actividad en jóvenes compañías digitales que precisan de espacios abiertos y dinámicos en los que idear nuevos proyectos e intercambiar puntos de vista.

De hecho, los expertos auguran que el futuro estará dominado por los edificios híbridos, que aunarán lo mejor de los espacios flexibles y lo mejor de las oficinas tradicionales.

Otro dato que garantiza un exitoso futuro para este tipo de instalaciones es la tendencia al nomadismo que se está produciendo en la actividad laboral. Según el experto en futuro del trabajo John Movarec, redactor del proyecto ‘Knowmad Society’, los llamados nómadas digitales representarán en el año 2035 el 11% de la población mundial.

Hablamos de 1.000 millones de personas que no estarán atadas a ninguna ciudad o empresa, sino que funcionarán como una suerte de start up unipersonal. Estos profesionales valoran mucho la libertad, pero también el trabajo creativo y redárquico (aquel que permite que el talento circule en todas direcciones y a toda velocidad). Y precisamente por eso, son usuarios habituales de los espacios de trabajo colaborativos, como los edificios flexibles y de coworking.

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