La luz de la energía positiva

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Helena López-Casares| Madrid

@helenacasares

 

Cada persona elabora una representación del mundo en función de la cual piensa, siente, actúa, decide y reacciona. A lo largo de la vida también fabricamos una reconstrucción de nosotros mismos, que puede ser más o menos positiva y que varía con el tiempo. Esta imagen personal es el producto de nuestras percepciones afectivas, emocionales, psicológicas y sensoriales.

Esta idea que nos formamos de nosotros mismos está relacionada con la autoestima y con la visión positiva de lo que nos rodea. Una persona con una baja autoestima no es capaz de posicionarse en el lado del positivismo, sencillamente porque su mente anula esa dimensión.

Una persona con una adecuada autoestima reconoce su valía pero, también, sus carencias, se quiere tal y como es, y admite sus virtudes y defectos, sin que esto signifique que no trate de superarlos.

El estado positivo tiene un tremendo poder de acción y es una de las actitudes más buscadas en la empresa. El estado de ánimo alegre libera las endorfinas, unos neurotransmisores que influyen en nuestras reacciones, promoviéndolas o inhibiéndolas, y despierta las partes del cerebro que están dormidas.

Las personas negativas, que todo lo ven mal y que nada les conviene, aparte de ser un lastre que acaba cansando al resto, suelen ser personas más rutinarias y poco dadas a las soluciones creativas. La negatividad produce hastío y lleva a la angustia, al mal humor, a encerrarnos en nosotros mismos y a atormentarnos más, por lo que se genera un círculo vicioso.

A una persona negativa le suele delatar, además de las palabras, el lenguaje del cuerpo, ya que pone el acento en los movimientos que acentúan el signo del no y de la dificultad. La mente se materializa y toma forma en el cuerpo, por lo tanto, estate atento a estas señales.

Ser positivo no significa cerrar los ojos a la realidad y recrear una situación ficticia en la mente ni dejar de tener dudas. Eso sería engañarnos. Ser positivo es querer ir hacia delante desde el realismo y tratar de aportar luz donde parece que no hay ventanas.

 

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