¿Por qué pierdo tanto tiempo en cosas que no importan?

Ana L. Serrat

Víctor Hugo escribía desnudo. Y no es que el autor de “Los miserables” se inspirara sin ropa. Él le ordenaba a su mayordomo que le escondiera la ropa durante las horas de trabajo para así no tener la tentación de ir de tertulia con sus amigos. Algo que durante años hizo nada más encontrar una pequeña excusa.

El de Víctor Hugo es un ejemplo de cómo esquivar la procrastinación. Una palabra que esconde en su raíz latina la acción de diferir. Y en eso consiste, en aplazar actividades que uno debe atender sustituyéndolas por otras actividades de menor relevancia pero agradables.

Tomar un café, consultar el mail o leer tweets son solo tres formas de eludir otras tareas más importantes. Según el profesor de la Universidad a distancia de Madrid, Richard Mababu, la procrastinación es un trastorno de comportamiento que nos afecta a todos, en mayor o menor medida. Mabubu lo sitúa como un problema de relación con uno mismo que “baja la productividad y puede llegar a la depresión”.

Para el psicólogo canadiense Piers Steel, autor de “Procrastinacion: por qué dejamos para mañana lo que podemos hacer hoy”, hay tres factores que influyen en este comportamiento. Son la expectativa, la valoración y el tiempo, que divide en impulsividad y demora de satisfacción. Con ellos elabora una ecuación para saber la motivación que tenemos ante una tarea. Para eso utiliza lo que esperemos de la actividad y el valor que le demos entre del tiempo que nos lleve y las ganas que tenemos de hacerlo.

[pullquote]El 13% de la población padece procrastinación crónica[/pullquote]

Mabubu distingue entre procrastinación eventual y crónica. La primera le ocurre casi al 100% de la población. La segunda, y según un investigaciones preliminares de la Universidad Complutense de Madrid, puede llegar a afectar al 13%. Una cifra que aumenta entre los estudiantes. Este tipo tiene consecuencias mucho más graves y va acompañada de frustración y pérdida de confianza que en alguno casos puede llegar a la depresión.

La aparición de internet y con el de las redes sociales fomenta en nuestra conducta diaria la tendencia a procrastinar. Para Mababu esta es una característica de la sociedad de la información. Tenemos un problema y debemos reeducar nuestras conductas para usar que toda la información que nos llega nos haga más productivos. Una tarea que, quizá, podamos hacer hoy y no dejar para mañana.

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