¿Realmente el futuro de la empresa pasa por competir?

Diego Posada

Peter Thiel, cofundador de Paypal, no cree en la competencia entre empresas. En su libro “De Cero a Uno” (edita Gestión 2000) refleja sus inquietudes y dudas sobre un mundo empresarial determinado por las guerras entre marcas y no por el desarrollo de nuevas vías o “secretos”.

Thiel arranca su libro con una explicación básica: “Monopolio creativo significa nuevos productos que benefician a todo el mundo y beneficios sostenibles para el creador. Competencia significa que no hay beneficios para nadie, que no hay ninguna diferencia significativa, y una lucha por sobrevivir”.  Thiel aporta varios ejemplos de cómo la competencia consigue rebajar precios y aportar trabajo pero lleva a las empresas a situaciones pocos beneficios y mucha tensión. Por eso es partidario del progreso vertical, crear un procesador de textos a partir de una máquina de escribir, y no del horizontal, crear 100 máquinas iguales a la anterior.

En esa lucha por la innovación Thiel denuncia que la competencia, más allá de una fórmula de mercado, es una ideología. Y como ideología está presente en nuestro sistema educativo, las mismas notas académicas  sirven para evaluar del mismo modo a todos los alumnos al margen de talentos y preferencias individuales. Así, según Thiel,  cuando se asciende a educación superior es aún peor. Allí “la gente que tiene grandes planes en el instituto se atasca en fieras rivalidades con compañeros igualmente inteligentes de carreras como consultora de gestión o banca de inversión”.  Esa obsesión por la competencia en el mundo empresarial determina, incluso, la cantidad de metáforas de guerra que existen entre los gestores: “utilizamos cazatalentos para construir fuerzas de ventas que nos permitan conquistar un mercado cautivo y arrasarlo”.

En este contexto Thiel propone pasar de 0 a 1 descubriendo posibilidades, “retomando la capacidad de asombro ante los secretos que nos quedan por descubrir”. Y lo ejemplifica con Hewlett-Packard, que en una década de invención pasó de tener un valor de 90.000 millones de dólares a 135.000. En 1999 dejó de inventar, y su valor fue cayendo progresivamente. ¿Qué sucedió para que eso fuera así? Dentro del consejo de la compañía había dos facciones, una decidida a identificar tecnología prometedora y desarrollarla, la otra más atenta al cumplimiento de presupuestos y normas no a innovación.

Thiel, que además de cofundador de Paypal ha sido inversor de grandes compañías como Facebook, defiende un cambio a la hora de emprender. Al margen de teorías sobre distribución o venta lo realmente relevante está en buscar negocios que todavía no existen. Fórmulas que mejoren la vida de la gente como hasta ahora nadie ha hecho.

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