Pensamientos sentidos, sentimientos pensados

Helena López-Casares

@helenacasares

La base del pensamiento creativo es el proceso de búsqueda, separación y conexión de ideas desde muchas categorías, dándole unos días libres al juicio, es decir, apartándolo por unos instantes, para volver a rescatarlo y aplicarlo a lo que hemos obtenido. Esta capacidad, que todos tenemos, se puede ir ensombreciendo a medida que las normas nos aplastan. [pullquote]Cuando sobrecargamos la empresa de normas excesivas, repetitivas, y en algunos casos contradictorias, le cortamos las alas al talento.[/pullquote]

Evidentemente, el mundo se debe regir por unos parámetros que eviten el caos y hay parcelas en las que la ausencia de ellas no haría más que complicar las cosas, por ejemplo en lo que al tráfico se refiere. Sin embargo, cuando sobrecargamos la empresa de normas excesivas, repetitivas, y en algunos casos contradictorias, le cortamos las alas al talento.

Todos tenemos una gran saco de ideas en nuestra mente, que se va llenando con nuevas propuestas, lo que sucede es que si los árboles que pueblan el territorio de las ideas son muy espesos nos impiden ver esos enfoques creativos. La inteligencia y la capacidad de aprendizaje se hallan en los dos hemisferios cerebrales, el izquierdo y el derecho. Cada hemisferio cumple diferentes funciones e influye directamente en el desempeño corporal del lado opuesto, es decir, el derecho manda y rige sobre la mitad izquierda del cuerpo y viceversa. La comunicación entre ambos hemisferios se realiza mediante un denso haz de fibras nerviosas llamado cuerpo calloso.

[pullquote]Cada hemisferio cumple diferentes funciones; mientras en un hemisferio se piensan los sentimientos, en el otro se sienten los pensamientos.[/pullquote]

El hemisferio izquierdo ejecuta las funciones lógicas o matemáticas, rige el lenguaje, la escritura y el razonamiento, mientras que el derecho capitanea las acciones emocionales y creativas, es decir, la intuición, la emoción, la imaginación o la creatividad artística. Podríamos decir que un hemisferio piensa y razona y que el otro siente e inspira. Mientras en un hemisferio se piensan los sentimientos, en el otro se sienten los pensamientos.

Tradicionalmente la educación está más enfocada a desarrollar más el hemisferio izquierdo que el derecho. Se dedica mucho tiempo a memorizar, razonar o resolver problemas matemáticos, pero se le da poca importancia a los sentimientos y a la intuición. Ésta es una de las razones por las que de adultos las emociones se convierten en nuestra asignatura pendiente. Pero nada está perdido, siempre puedes aprobarla si te decides a ello e integras la inteligencia emocional en tu vida.

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