Meritocracia: ¿Mito o realidad?

Vega Ferreira | 08 de abril de 2016

a sociedad se ha transformado a lo largo de la historia hasta hacernos responsables de nuestro propio destino. Actualmente somos los únicos culpables de nuestros éxitos y fracasos, de la misma manera que en la antigüedad intercedían en la vida de cada persona la religión o la superstición. Por eso, quien antes era un desafortunado, ahora es un perdedor.

La meritocracia es un concepto que conforma la idea de que a cuanto mayor es el esfuerzo, mejor es la recompensa. Para Lola Aguado, Directora de RRHH en Ticketea la meritocracia es: “El reconocimiento al trabajo bien hecho, que supera las expectativas y el objetivo que se había marcado previamente. Reconocer ese buen trabajo, poder ofrecer crecimiento a esos empleados y contar con ellos como piezas claves de la compañía.”

Ángel Largo García, Socio Director de Solutio, afirma que: “Es muy difícil decir con rotundidad que todos tenemos las mismas oportunidades, desde el mismo momento que la educación impone diferencias por la capacidad económica de los padres de los alumnos y las posibilidades que estos les ofrecen. Lo que es seguro es que todos tenemos las mismas oportunidades de triunfar si nos lo proponemos, y son muchos los ejemplos de superación a lo largo de la historia”. Para Ángel Largo, la educación es clave para fomentar este sistema y para que, en la sociedad moderna, se alcance ese ideal en el que las personas de éxito crean su propia suerte.

[pullquote] “La educación es clave para fomentar la meritocracia.” Ángel Largo [/pullquote]

El azar juega un gran papel en cuanto a los factores que no elegimos y tampoco podemos cambiar, como ser mujer, de color o haber nacido en un lugar poco favorecido. Según Inma Cerejido, Licenciada y Doctora en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid, todavía estamos acotados por el llamado “techo de cristal”, entre otras limitaciones.

Si no se aplica el principio de excelencia y se reconocen las actuaciones más sobresalientes, jamás se llegará a alcanzar el potencial máximo que puede ofrecer la sociedad, según el Primer Ministro de Malasia, Najib Tun Razak.  Por vivir en entornos más o menos dinámicos, se plantean para cada quien diferentes oportunidades, lo que significa que no tiene por qué estar relacionada la idea de que una persona con logros mayores en su carrera, sea más capaz.

La envidia es un factor que perjudica este principio de excelencia y el ideal que persigue la meritocracia. Esto sucede porque nos comparamos. Cuanto mayor es la conexión que establecemos con alguien en aspectos relacionados con la identidad como sexo, edad, ambientes, más nos comparamos a esa persona impidiéndonos reconocer los méritos y las capacidades ajenas. Los medios e Internet nos hablan sobre la igualdad, sobre las equivalentes posibilidades que tiene cualquier persona de convertirse en Bill Gates, por ejemplo, aunque en el fondo no logremos todavía sentirnos así por transformaciones que tanto la sociedad como los individuos, tenemos que llevar a cabo.

Cuanto mayor es la conexión que establecemos con alguien (…)más nos comparamos a esa persona impidiéndonos reconocer los méritos y las capacidades ajenas.

El principio que la meritocracia inspira es el de reconocer la voluntad de aprender y superarse para alcanzar más dinero o poder, independientemente del estatus social y económico, el sexo, la raza o cualquier otro factor diferenciador.  Si se llega a alcanzar una sociedad basada en los propios méritos, podremos llegar a maximizar la expectación de nuestras carreras, aunque la realidad es todavía muy diferente.

En el ámbito empresarial es vital sentirse con capacidades para promocionar y sentirse motivado. Así, Ángel Largo nos contaba que: “Muchas organizaciones que son referencia, junto a sus líderes, están implantando la meritocracia para que muchas empresas puedan seguir esa tendenciaEl ejemplo es la forma de revitalizar el sistema en las empresas.”

[pullquote] “Muchas organizaciones que son referencia, junto a sus líderes, están implantando la meritocracia para que muchas empresas puedan seguir esa tendencia.” Ángel Largo [/pullquote]

Actualmente, a nivel laboral, la meritocracia se alza como una necesidad. Según Lola Aguado: “Es verdad que muchas compañías se están poniendo las pilas por adaptarse a políticas actuales y a la generación de los «millenians», donde creo la meritocracia será la futura protagonista (…).Las generaciones nuevas no nos «casamos» de por vida con una empresa, es por ello que si quieres retener a tus empleados claves debes tener una cultura meritocrática.”

Algunas técnicas basadas en modelos meritocráticos que las empresas deberían al menos plantearse, pueden ser:

– Los Planes de Carreras se basan en establecer con claridad los requisitos mínimos de cada función y plantear siempre la posibilidad de evolucionar verticalmente, así como la implantación de pisos salariales y movilidad funcional. Con este plan se consigue retener talentos y definir tareas para evitar confusiones.

– Con los Planes de salarios, el movimiento entre funciones es siempre horizontal, lo que significa que lo que cambia son las retribuciones, no las funciones.

– Ofrecer comisiones es mucho más común en el área comercial que en otras. Aun así las Retribuciones variables también encierran modelos de bonos, participación en las ganancias o compra de participación en la empresa.

Inma Cerejido defiende que en los departamentos de Recursos Humanos de las empresas sí que trabajan exitosamente en esta línea. Las dificultades con las que se topan, son las que impone la propia naturaleza del ser humano, cuyo instinto de marcar el territorio, compararse y proteger su puesto, impide compartir el conocimiento y rechazar las inseguridades.

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