El liderazgo resiliente de Pedro Sánchez

pedro-sanchez Fotografía | El Mundo Today

La presencia de Pedro Sánchez en el liderazgo del partido socialista y, recientemente, en el liderazgo político de España puede sorprender a extraños de la ciencia en dirección de personas, pero no a los propios. Es inevitable decir que pocos esperaban esta vertiginosa jugada política, ni los más allegados a la información en estas cuestiones. Nadie había visualizado que en el primero de junio, el inquilino en la Moncloa, el responsable máximo de los designios de la nación española fuese uno distinto al que había desde 2011.Y mucho menos que fuese de un partido político rival.

Al margen de consideraciones político-ideológicas favorables o desfavorables al hecho acontecido, lo cierto es que el mérito del protagonista es incuestionable tanto o más como la refrenda de su liderazgo.

Alineamiento perfecto

Desde un punto de vista político, la acción de un líder pivota sobre tres ejes: la oportunidad, la visión y la suerte. Los tres perfectamente alineados en esta ocasión. La oportunidad ha surgido tras la catarata de casos de corrupción descubiertos a políticos destacados del Partido Popular, que han sumido en la desesperanza a sus militantes y en el enfado generalizado a la sociedad española. Tal hastío ha sido aprovechado para visionar la posibilidad de alcanzar la Presidencia del Gobierno de una manera inusual, pero constitucional como la que más, puesto que así lo avala el artículo 113 de nuestra Carta Magna.

«¿Qué tipo de líder es Pedro Sánchez?»

Toca ahora definir y darle sentido científico a todo lo ocurrido desde el punto de vista del liderazgo. La pregunta surge tan espontánea como prevista: ¿Es un líder Pedro Sánchez? Y si la respuesta es afirmativa, conlleva a otra: ¿Qué tipo de líder o qué liderazgo es el que le personaliza?

La respuesta es afirmativa y, por tanto, toca desarrollar la segunda cuestión: el tipo de líder o liderazgo en el que hay que encuadrar a Pedro Sánchez. Para ello, es necesario atrasar unos cuantos años el calendario político. Y aquí entra el tercer eje en funcionamiento: el de la suerte.

Es evidente que Pedro Sánchez es una persona que está bien servido de suerte. Desde 2005 la lleva acumulando, primero para acceder al acta de concejal en el Ayuntamiento de Madrid, luego para ser diputado en Cortes e incluso para ser por primera vez Secretario general del PSOE, donde ya aprovechó las filias y fobias para alzarse con el triunfo.

Liderazgo resiliente

Todas estas aportaciones a su currículum político ponen de manifiesto un ejemplo inequívoco de liderazgo resiliente. Se entiende por resiliencia la capacidad del ser humano para enfrentar y superar las adversidades saliendo fortalecido por el hecho de haber superado esas situaciones. La palabra resiliencia proviene del verbo en latín resiliere que significa «volver a entrar saltando» o «saltar hacía arriba».

Un líder resiliente es aquel que se adapta a cualquier adversidad y la supera con energía convirtiéndose en un inspirador de logros.

Resiliencia y superación de crisis

Los primeros autores que publicaron sobre resiliencia, Rirkin y Hoopman (1991), la definen como «la capacidad de recuperarse, sobreponerse y adaptarse con éxito frente a la adversidad y de desarrollar competencia social, académica y vocacional pese a estar expuesto a un estrés grave o simplemente a las tensiones inherentes al mundo de hoy». En 1991, Pedro Sánchez tenía 19 años, pero es evidente que ese descubrimiento científico estaba pensado en su desarrollo profesional y vocacional.

La resiliencia está estrechamente ligada a la superación de las crisis, que según el profesor de liderazgo Santiago Álvarez de Mon, son buenas porque nos desnudan, ponen a prueba el talento, la energía, el instinto de superación. Las crisis requieren que nos paremos a realizar un diagnóstico de la situación. La crisis es una maestra exigente que también pone a prueba nuestra humildad. Resiliencia es superar la adversidad que es, junto con la humildad, la verdadera prueba del liderazgo.

«Hasta la victoria final»

Pedro Sánchez se presenta como representante del liderazgo resiliente y como alto comisionado de la frase más optimista jamás pronunciada por un político de nombre Winston y de apellido Churchill: «De derrota en derrota hasta la victoria final». Así ha transcurrido, guste o no, la historia de este político que en octubre de 2016 se fue al paro, al olvido, al escarnio y, en junio de 2018, regresó como Presidente del Gobierno Español.

Moisés Ruiz | Profesor Senior Titular de la Universidad Europea de Madrid y experto en liderazgo

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