Geluk: Felicidad y resultados

David Asensio | El principio de un comienzo

27 de abril de 2013

Nunca olvidaré ese verano en una playa mediterránea. Tenía 7 años. Era el heladero que teníamos debajo de nuestro apartamento. Él fue el responsable de que mi vida cambiara para siempre.

Siempre que me veía sabía qué tipo de helado quería. Helado de vainilla con sirope de chocolate. Como me relamía los dedos. Qué bueno estaba.

Pero llegó el día en que mi vida cambió. Bajé como todas tardes después de comer, a por helados para la familia. Pero en vez de bajar con ilusión, motivado, me sentía triste. No me acuerdo porque había sido. Seguramente alguna pelea con mi hermana pequeña.

Mark, como se llamaba el heladero, me dijo: “Hoy David, le voy a echar un nuevo ingrediente nuevo y especial a tu helado. Solamente al tuyo. Se llama Geluk. Cuando lo pruebes, notes su sabor y sus consecuencias en ti , en tu paladar, me dices que te parece, ¿vale?. Eso sí, no te voy a decir qué es”. Todavía me acuerdo de estas palabras como si hubieran sido hace 2 minutos. Me dio mi helado, lo probé con el nuevo ingrediente. ¿Qué era? No lo sabía.

A día de hoy, sé que no era nada nuevo, pero se me olvido todo. Mi estado de ánimo había pasado de tristeza, desolación y lloros, por alegría, entusiasmo e ilusión ante el nuevo ingrediente que estaba probando.

David, cada vez que tú ilusión, energías se hayan marchado, llena de tu vida de Geluk” Me dijo mientras me comía el helado en una silla delante de su mostrador. “¿Pero qué ingrediente es? No me lo has dicho”. Le repetía una y otra vez, ante mi incapacidad de descubrir de que se trataba.

“Tú di Geluk y ya estarás espolvoreándolo en tu vida”. Es lo único que me dijo después. No sabía que significaba, ni que quería decirme, pero en cada ocasión que tenía la misma sensación que ese primer día, decía Geluk y mi rostro se transformaba. Era feliz.

Solamente era una palabra, pero que poder tenía en mí. Siempre que me encontraba mal la decía y mi rostro se transformaba.

El primer desengaño amoroso, el 1 fracaso en el mundo laboral,.. Siempre cuando sucedía algo que no estaba previsto, me venía a la mente, la palabra que Mark me dijo aquel mes de Julio. Pero no solo en los malos momentos, sino también en los positivos.

Cuando me enfrentaba a un reto, cuando estaba con la chica que me gustaba, o cuando estaba ilusionado con el trabajo o personalmente, siempre estaba Geluk en mi vida. No sabía que significaba, pero si el poder que tenía sobre mí. Con el paso del tiempo, les iba contando a mis amigos y familiares, lo que suponía para mi, Geluk y lo que había supuesto para mí en todos los aspectos de mi vida.

Se reían, pensaban que era una tontería de la niñez. Pero me he dado cuenta que esa palabra tenía un gran poder, en mi y en todas las personas que la habían conocido. Geluk provocaba que mi estado de ilusión, motivación, de superación fuese algo siempre interno y que no dependiera del exterior nunca.

Si mi estado de ánimo, en algún momento dependía del exterior, se transformaba en algo interior, trayendo a mi mente la palabra poderosa. Ya sentía que ese Geluk,  tenía un poder de transformar estados de ánimos, de ser una gasolina que me había conseguir cosas que en esos momentos pensaba que eran imposibles. Una simple palabra, que me ha llevado con el paso del tiempo, a un cambio de paradigma, diferente al que predomina en la sociedad actual.

Siempre me encontraba más a gusto viviendo en el presente, aunque muchas de las circunstancias exteriores que vivían, no fueran muy alentadoras. Solamente en el presente es cuando he podido preguntarme, escucharme, observarme, cosas que si hubiera tenido la mente en el futuro o en el pasado, no me hubiera sido posible.

Geluk me hacía tener más confianza en mí mismo, en mis posibilidades, en momentos en los que era mejor una retirada a tiempo. Geluk me ha hecho encontrarle sentido al sufrimiento.

Si, es así. Todo sufrimiento me ha llevado a verle su lado positivo. Su por qué. Toda caída me ha llevado, a alcanzar el éxito más rápido que si hubiera seguido la misma acción, la misma rutina. Geluk solo me proporcionaba beneficios. No era una simple tontería de niñez, al menos para mí.

Vivía sin miedo ante los retos que me enfrentaba. Lo hacía con optimismo. Sentía que tenía que emprender esos retos, unos queridos y otros no. De todos ellos, he ido sacando aprendizajes y experiencias. Geluk era y es parte de mi vida.

Me hacía y hace estar bien conmigo mismo. Geluk me ha hecho florecer  de mi cosas que desconocía. Como el escribir, ayudar a los demás o hablar en público, cosas que jamás  pensé que podría hacer. Pero mi gasolina, mi palabra me ha hecho conocer esos talentos.

Actividad que realizaba, que tenían por misión ayudar a los demás y estaba presente Geluk, siempre me encontraba alegre, motivado, confiado… como tú quieras llamarlo. Pero no solo en el ambiente personal, sino también en el profesional.

Allá donde iba quería que el ambiente fuera creativo, de colaboración, de confianza, de apoyo y aliento. Y siempre estaba presente Geluk.

La felicidad es la única manera, el único estado en el que la persona puede conseguir cualquier cosa que se proponga, como he comprobado. En todo momento y más en estos que vivimos, es la única manera y medio para realizar cualquier cambio.

He llevado y transportado la filosofía que he ido viviendo a lo largo de mi vida y sintiendo con Geluk, con medios el blog y mi proyecto empresarial.

Hace unos meses, volvimos de fin de semana al lugar dónde pasábamos el verano. Allí seguía mark. Le conté que nunca me había olvidado de esa frase de aquel día. De ese ingrediente especial y lo que había supuesto en mi vida. Le pregunté que era esa palabra y me contesto: “Es algo que tenías dentro de ti, algo que dependiendo de ti, ha hecho que la vida tomara una vertiente u otra”.

Creo que le respondí con la misma cara que cuando tenía 7 años. Quería saber su significado. La verdad que me llevaría un buen chasco si hubiera basado mi vida en una traducción como coche, o árbol. No podía más. “David, significa en holandés, Felicidad”. Me lo dijo en medio de un abrazo cuando nos estábamos despidiendo. “Eras ya feliz, yo solo te lo hice recordar siempre y en todo momento”.

El había dejado un legado en mí y desde ese día nació Grupo Lighting People. Con esa misión, la de recordara a cada uno de nosotros, que ya somos felices, que no hace falta nada más, que no hace falta las mejores posesiones. La felicidad es un estado de ánimo, y nosotros somos dueños sobre nuestras emociones.

Como bien se dice en la película Bitelchus, si dices 3 veces Geluk aparece delante de ti, la dejas asomarse a tu vida.

Un cambio de paradigma, de ambientes en el trabajo que provoca cambios extraordinarios. Un cambio que no hay que buscar en métodos extravagantes, sino en métodos simples, en preguntas transcendentales. Un estado de ánimo que está dentro de cada uno de nosotros.

Geluk a todos.

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