¿Habilidoso para el networking o timador profesional?

Diego Posada | 17 de octubre de 2014

Habitual de los palcos VIP del Bernabéu, organizador de jornadas en FAES, asistente a la coronación del Rey Felipe, supuesto ahijado de un secretario de estado… Francisco Nicolás Goméz Iglesias, alias Frankie, era un joven sin oficio pero con una agenda de contactos de primer nivel en ámbitos como el político o el económico. Hacerse pasar por miembro del CNI y estafar 25 mil euros al falsificar informes de este centro le ha llevado ante el juez. Más allá de la detención, y posterior puesta en libertad, su caso es representativo de personas con gran capacidad para fomentar las relaciones públicas aunque detrás de esos movimientos sólo exista el vacío.

Winston Churchill decía “esfuérzate en mantener las apariencias y el mundo se te abrirá”. Con esta cita del político inglés arrancaba en Onda Cero un debate sobre la importancia de la construcción de una identidad a propósito de este caso. Manuel Delgado, Catedrático de Antropología de la Universidad de Barcelona, afirmaba que “vivimos en una sociedad de apariencias. Lo que presentamos ante los demás es, sobre todo, quienes queremos que los demás creamos que somos, y no quienes somos”. Delgado ahondaba en la cuestión subrayando que “para eso dominar unos ciertos modales, comportarse de una manera determinada”.  Un concepto que este joven parecía dominar. Solía alquilar coches deportivos de alta gama para acudir a determinados actos o simulaba recibir llamadas de hombres fuertes del gobierno para interrumpir sus conversaciones.

Yendo un paso más allá el columnista Federico Jiménez Losantos se cuestiona en El Mundo la situación de nuestro país cuando un personaje como este “no  desentona entre los poderosos de toda condición, ni en la Corte, ni en el Gobierno, ni en la Patronal, ni en los Sindicatos”. Sus argucias para no desentonar pasaban por esos contactos con el poder en desayunos o citas deportivas pero también en detalles como autorizaciones falsas para vehículos en el Palacio de la Moncloa y hasta una sirena de policía que siempre llevaba a mano para ahorrarse los atascos madrileños. Determina Jiménez Losantos que si Frankie no desentona es porque “ya nada entona con nada nada y, por eso, nada desentona, ni el Pequeño Nicolás”. 

¿Qué será de Frankie?

Francisco Nicolás fue puesto en libertad horas después de ser arrestado. La jueza de instrucción número 24 de Madrid, Mercedes Pérez Barrios, le obliga a comunicar al Juzgado cuantos cambios de domicilio realice, le prohíbe abandonar el territorio nacional y le retira el pasaporte. Su abogado, Israel Paz, afirma que su defendido simplemente “es una persona que a pesar de su corta edad tiene una serie de contactos, trata de ayudar a sus amigos y sin percibir contraprestaciones económicas, salvo en una ocasión y habrá que ver si esa persona se siente engañada”.

Su vuelta a determinados círculos de poder va a ser compleja. Una sensación similar por la que han pasado muchos estafadores y usurpadores de identidad que se han hecho populares en la historia. Por ejemplo, David Hampton. Una personalidad de Nueva York que durante años se codeó con los vips de la ciudad gracias a hacerse pasar por el hijo de Sidney Poitier. Periodistas del Newsweek destaparon el escándalo que se hizo popular al inspirar la película Seis grados de separación.

 

 

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