El destino reparte las cartas, tú eres el que juega

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Helena López-Casares

Uno de los dramaturgos y poetas más importantes de todos los tiempos es sin duda William Shakespeare (1564-1616). Su actividad como dramaturgo comenzó con su trabajo para la compañía Chaberlain’s Men, que era propietaria de dos teatros, si bien primero colaboró con ellos como actor. La fama del joven Shakespeare fue en aumento y pronto logró una gran popularidad en Londres. Esta notoriedad jamás decreció, lo que le hace merecedor del título de uno de los escritores más universales de todos los tiempos.

Su obra como dramaturgo reúne un total de catorce comedias, diez tragedias y diez dramas históricos, donde se recogen todos los sentimientos y las ambiciones humanas. William Shakespeare es el punto del que salen las pasiones, las emociones, las luchas, las intrigas y las maquinaciones de los personajes más variados, que hacen lo que está a su alcance para lograr un fin.

Shakespeare creía que es el destino el que baraja las cartas, pero que somos nosotros los que jugamos. Puede que nos haya tocado un ambiente determinado en la ruleta de la vida, pero por encima de esas circunstancias está la mano del hombre para poder cambiar el rumbo de los acontecimientos y sacar el máximo partido a los recursos con los que cuenta.

Ya sea en prosa o en verso, la obra de Shakespeare se caracteriza por la perfecta delineación del perfil de sus personajes y por la facilidad con la que lograba que sus protagonistas transmitieran la esencia de las emociones humanas. Shakespeare era un gran lector de la psique humana y un experto en la destreza de darle forma a las sensaciones. Ésta es una de las razones de su capacidad para llegar a todos los públicos. Venganza, celos, engaños, corrupción, venganzas, luchas desatadas por el poder o injusticias forman parte del complejo caleidoscopio que forma la base de la acción de sus tragedias, entre las que se encuentran obras como Hamlet o Macbeth.

[pullquote]Shakespeare era un gran lector de la psique humana y un experto en la destreza de darle forma a las sensaciones.[/pullquote]

«Ser o no ser. He aquí la cuestión ¿Qué es más levantado para el espíritu? ¿Sufrir los golpes y dardos de la insultante fortuna o tomar las armas contra un piélago de calamidades y, haciéndoles frente, acabar con ellas?», se pregunta Hamlet, el joven príncipe de Dinamarca en una de las escenas teatrales más famosas y representadas de la historia.

Tú decides si te quedas quieto ante las adversidades que se presentan en la vida y te limitas a sufrirlas o, por el contrario, analizas las cartas que tienes y te preparas para lanzar tu mejor jugada.

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