El CEO en busca de la felicidad

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Decía Benjamin Franklin, que la felicidad humana no se logra con grandes golpes de suerte, sino con pequeñas cosas que ocurren todos los días.

Los aspirantes a empresarios ya no sueñan con ser los más ricos, ahora por encima de todo, buscan rodearse de un equipo de personas que pese al contexto actual, sean capaces de contagiar felicidad y entusiasmo en la empresa.

El CEO de la felicidad

Durante los últimos años, en las empresas se ha producido un cambio de paradigma organizacional que sitúa a la persona como prioridad.

Si hasta hace poco tiempo se había pensado que la felicidad era una opción más entre los muchos caminos para conseguir el éxito empresarial, ahora ésta se muestra como necesaria en cualquier receta. Compañías como Pixar, Google o Apple son pioneras en posicionar la satisfacción como prioridad.

El viejo paradigma organizacional se caracteriza como decía el consultor Richard Barrett por creer que los atributos materialistas como el dinero, el estatus y el éxito conducen a la felicidad. El “directivo de la felicidad” va en busca ahora de cursos como el “Design Happiness” (Diseñando la felicidad) de la Graduate Business School de la Universidad de Standford, que permite probar el compromiso del CEO con este concepto, entendiéndolo como un tipo de herramienta emocional que afecta positivamente al resultado del negocio.

Diseñando la felicidad

Tan sólo 80 candidatos son los elegidos cada año por este curso tras superar un fuerte proceso de selección. Lo que tienen que demostrar los CEOs con estas pruebas es su determinación por ser felices y facilitar que otros con su ayuda, lo sean también sin importar las circunstancias. El jefe que no sea feliz la mayor parte de su tiempo nunca conseguirá unos empleados motivados e involucrados al 100%.

De hecho, las empresas que crean en su oficina un ambiente positivo, consiguen efectos inmediatos. Las relaciones entre directivos y empleados son más estrechas, existe una mayor implicación en las tareas laborales, se reduce el nivel de incertidumbre y por tanto el miedo a aportar ideas nuevas. Una empresa feliz es una empresa productiva que busca incansablemente la innovación y la mejora de sus productos.

El CEO y la empresa feliz

Alexander Kjerulrf, autor de “La Hora Feliz”, y experto en felicidad aplicada al mundo empresarial, destaca 3 niveles para aquellas organizaciones que tengan como meta la satisfacción:

– El nivel de estímulos que corresponde al aspecto más primitivo. Incentivos como tener una mesa de ping-pong o disponer de comida gratis pueden ser un buen ejemplo.

– El nivel de seguridad que genera un clima de tranquilidad en el empleado. Un buen ambiente de trabajo, un salario justo y unas garantías laborales son las necesarias para completar el nivel.

– El nivel de elección, es el más difícil, ya que depende en parte de la voluntad individual de querer aceptar las cosas.

Sartre decía que la felicidad no es hacer lo que uno quiere sino querer lo que uno hace. Sólo contando con esa auto-motivación, uno aprende a amar lo que hace y es capaz de crear un entorno de satisfacción convirtiéndose sin que se dé cuenta, en un CEO de la felicidad.

“Directivos íntegros, mandos intermedios con inteligencia emocional y empleados responsables y satisfechos. Estos son los pilares de las empresas conscientes”. Fredy Kofman

 

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