David Tomás: “Todo líder se distingue por la selección, la visión y la generosidad”

¿Cuál es el secreto para alcanzar la felicidad en el trabajo? El emprendedor David Tomás, fundador de Cyberclick -reconocida por diferentes rankings como una de las mejores empresas españolas para trabajar- y autor de los libros “La empresa más feliz del mundo” y “Diario de un millennial”, ha protagonizado el Desayuno Canal CEO en la Universidad de La Salle de Barcelona. El encuentro, desarrollado gracias al apoyo de Nacex, ha reunido a 25 profesionales del sector.

Aunque David se define a sí mismo como “un desastre” de líder, considera que incluso la capacidad de dirigir equipos se puede entrenar y mejorar. En su opinión, tres son las características que definen el liderazgo: la capacidad para saber elegir a los miembros de nuestro equipo; un profundo conocimiento de nuestro sector, así como visión para saber hacia dónde se dirige; y estar mentalizados de que el objetivo es ayudar a nuestros subordinados, porque el liderazgo es conseguir “que tu equipo alcance el éxito, no que lo alcances tú”.

“El liderazgo es conseguir que tu equipo alcance el éxito, no que lo alcances tú”

¿Cómo ejercer el liderazgo?

Para David, el año que acaba de comenzar va a seguir marcado, en materia de gestión de talento, por las soft skills. En concreto, “por esas habilidades que guardan relación la capacidad para tratar a los miembros de nuestro equipo como personas por las que debemos preocuparnos”. También opina que, en un ambiente laboral cada vez más marcado por la creatividad y las ideas, “debemos empezar a ver el trabajo como algo más divertido y menos serio”. Y por último, destaca la necesidad de “mostrar una actitud positiva” que, seguramente, terminará contagiando a quienes trabajan con nosotros.

Gracias a su larga experiencia como emprendedor, David tiene claro que una de las claves del liderazgo actual es que debe incluir un continuo feedback hacia los empleados. “Sobre todo si son millennials, pues si no les dieces nada piensan que no te preocupas por ellos, que no te importan”. Esto requiere un esfuerzo, que en el caso de Cyberclick se ha traducido en la celebración de una reunión semanal, en la que los empleados explican cómo están y cómo se sienten, comparten con los demás alguna experiencia positiva e incluso muestran algún ejemplo real relacionado con alguno de los valores de la compañía.

El camino hacia la felicidad

No existen fórmulas milagrosas para alcanzar la felicidad en el trabajo y tampoco una herramienta que nos diga si la gente está a gusto haciendo lo que hace. “Yo lo mido en función de las sonrisas de los lunes por la mañana; es algo totalmente subjetivo”, explica David. No obstante, reconoce que una de las últimas startups en las que ha invertido es TeamEQ, precisamente, una herramienta destinada a conocer el nivel de bienestar de los miembros de un equipo de trabajo.

Y aunque no hay secretos, sí hay una teoría que, según David, nunca falla. Él la llama “el círculo virtuoso de la felicidad” y parte de la base de que “nuestra vida está comunicada y, si eres feliz en el trabajo, probablemente también lo serás en tu vida personal, y viceversa”. Por eso, David nos anima a levantarnos cada mañana con actitud positiva, porque eso se transmite a nuestros compañeros de trabajo y porque nos ayuda a afrontar retos cada vez más elevados. El resultado es un aumento de la seguridad en nosotros mismos y una mayor confianza en nosotros por parte de los demás. Y al final del día, “nos iremos a casa con una sonrisa que también se transmitirá a nuestro entorno, produciendo relaciones más fluidas”.

“Nuestra vida está comunicada y, si eres feliz en el trabajo, probablemente también lo serás en tu vida personal, y viceversa”

Un buen sueldo, tiempo libre… y mucho más

En general, la mayoría de nosotros tiende a asociar la felicidad en el trabajo a tener un buen sueldo y un horario que nos permita disfrutar de nuestra vida personal, pero hay un factor aún más decisivo, según David: “El propósito es el aspecto más importante, la forma en la que tu trabajo o tu empresa dan sentido a tu vida”. A ese propósito se puede llegar a través de dos vías distintas: en función de la actividad que desarrolla tu compañía para cambiar el mundo, o mediante la ventaja que esa compañía te aporta a ti en relación a las demás.

Cuando estar en una organización deja de tener sentido para un profesional lo normal es que éste quiera irse. “En ese caso debe producirse una conversación sincera entre empresa y trabajador y, si no queda otra opción, considero que hay que ayudarle en todo lo que sea posible”. Según David, lo normal es que los millennials se vayan de las empresas más pronto que tarde, así que “lo mejor es darles una buena salida, porque en el futuro tal vez quieran volver o tengan la posibilidad de recomendarnos a otros profesionales”.

Diferentes profesionales… y organizaciones

David está acostumbrado a dirigir equipos con personas de edades muy diferentes y, por eso, no entiende la existencia de brechas intergeneracionales: “Lo importante es la actitud, no la edad. Nosotros siempre buscamos gente con ganas de aprender, innovar y arriesgar”. También soy partidario del mentoring inverso, es decir, de que los profesionales de distintas generaciones puedan aprender los unos de los otros, que se pregunten dudas y compartan experiencias.

“Hay perfiles senior con mucho talento que están saliendo de las empresas por la creencia de que cambiar es difícil, y yo creo que las personas sí pueden cambiar”

Con el tamaño de las organizaciones sucede algo parecido. David no sólo lidera Cyberclick, sino que ha invertido en más de una treintena de startups. “Estas empresas empiezan de cero y, por tanto, ya incorporan las nuevas metodologías de trabajo desde su nacimiento. Pero eso no significa que una gran compañía no pueda asumir esas mismas metodologías”. De hecho, añade, el liderazgo en las startups es sencillo cuando nacen y son empresas pequeñas, “pero luego crecen y en algunas surgen muchos problemas”.

Invertir en personas

David está convencido de que las empresas felices ofrecen mejores resultados económicos y por eso trata de invertir en startups que compartan esa misma filosofía. “Invierto en personas, porque creo en ellas. Obviamente, al hacerlo también me preocupo de que esas personas tengan unos valores, que sean capaces de generar bienestar entre sus equipos, aunque en ocasiones es difícil saberlo a prioric.

Lo que en ningún caso comparte David es que la modernización de la actividad empresarial tenga que venir de la mano de la precariedad, algo de lo que suele acusarse al proceso bautizado como uberización de la economía. “Soy partidario de la innovación, porque el mercado está pidiendo este tipo de plataformas, pero también de que la gente disfrute de una situación laboral que esté bien y de que se cumplan unos mínimos”. Al final, de lo que se trata es de “buscar ese equilibrio entre la flexibilidad que se reclama y unas condiciones correctas”.

“Invierto en personas, porque creo en ellas. Obviamente, al hacerlo también me preocupo de que esas personas tengan unos valores, que sean capaces de generar bienestar”

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