Andrés Conde: “La desigualdad en la infancia ocasionará problemas de empleabilidad en el futuro”

El potencial económico y social de los más pequeños, la importancia de la educación desde los primeros años de vida y la capacidad de las empresas para transformar la sociedad  fueron los hilos conductores del último Desayuno de Canal CEO, celebrado en la Universidad Europea, gracias al apoyo de Nacex, United Airlines e Inred, y con Andrés Conde, economista y CEO de Save the Children, como principal protagonista.

España invierte el 1,4% de su PIB en la infancia, mientras que la media de la Unión Europea asciende al 2,4%

En la raíz de la desigualdad social

En su opinión, el actual contexto que presenta España no es el mejor para ser niño. Fundamentalmente, porque son víctimas de uno de cada dos casos de denuncias por agresiones o abusos sexuales y porque nacer en una familia con una desfavorable situación socioeconómica es sinónimo de tener que cargar con “una mochila muy pesada de la que nunca llegarás a librarte y que condicionará el resto de tus días”. La raíz del problema, por tanto, es económica, como también lo son sus soluciones.

Porque, tal como explicó Andrés, España invierte el 1,4% de su PIB en la infancia, mientras que la media de la Unión Europea asciende al 2,4%. Además, criar a un niño en nuestro país cuesta entre 500 y 600 euros al mes, una cantidad que soportan mayoritariamente las familias. Eso hace que “las que tienen menos recursos no se puedan permitir ciertos gastos y lo peor es que tampoco cuentan con las ayudas necesarias para poder hacerlo”. Al final, esa “responsabilidad familiar sobre la infancia está en la raíz de la desigualdad social que existe en España”.

La catástrofe de no poder tener hijos

Esa dificultad para criar a los niños también se extiende a las parejas más jóvenes, muchas de las cuales querrían tener descendencia pero no tienen la capacidad económica para hacerlo. “La tasa de fecundidad en España es de 1,26 hijos por pareja, pero la tasa deseada es de dos hijos”. Esa es, en opinión, de Andrés, la verdadera catástrofe demográfica que sufre nuestro país. Y es, en su opinión, la consecuencia de la precariedad laboral, el alto coste de la vivienda y la inexistencia de ayudas públicas o medidas que permiten la conciliación laboral.

En cuanto al reto demográfico que está invirtiendo nuestra pirámide de población, Andrés sostiene que hay varios caminos para garantizar el actual sistema de bienestar del que disfrutamos. La primera es aumentar la base de cotizantes mediante la creación de más empleo o mediante “la llegada de un contingente importante de inmigrantes”, opción esta última que considera “la más lógica”. Otras dos recetas, posiblemente más drásticas, serían subir la presión fiscal o reducir los servicios sociales, y el margen de actuación en esos ámbitos también es más reducido.

Por una educación de cero a tres años

Andrés considera interconectadas dos cuestiones clave: la necesidad de apostar por las medidas de conciliación y la promociónde la educación de cero a tres años, que en España sólo está al alcance del 38% de los niños. Porque, en su opinión, la universalización de esta formación “permitiría el acceso de muchas mujeres desfavorecidas al empleo”, mitigando el problema de desigualdad antes mencionado y facilitando enormemente la conciliación.

Pero es que, además, es durante los primeros años de nuestra vida “cuando se producen las transformaciones más importantes, porque es cuando se desarrolla nuestro cerebro”. Por eso, según Andrés, los niños que nacen en contextos desfavorecidos y que, obviamente, no disfrutan de una educación de cero a tres años, “se incorporan a la enseñanza obligatoria con un retraso cognitivo de un año respecto a los niños que nacen en familias de clase media”.

Junto a esa radical defensa de la educación infantil, desde Save the Children consideran clave actual en otros dos apartados para facilitar la conciliación de la vida familiar y profesional. La primera es que los permisos de paternidad y maternidad sean de 10 semanas intransferibles, retribuidos al 100%, seguidos de 10 meses ya transferibles y con una retribución cercana al 67% del sueldo. La segunda es la flexibilización de la jornada de trabajo y la regulación de su duración

“Nuestra ausencia en los hogares tiene un impacto clarísimo, como que los niños pasen hasta cuatro horas al día pegados al medio digital, que es un espacio de convivencia no visible para los padres y un territorio de impunidad”

Los problemas crecen con la edad

Volviendo al terreno formativo, los problemas de los niños españoles aumentan a medida que van cumpliendo años: uno de cada cinco no termina sus estudios obligatorios, siendo la peor cifra de la OCDE en materia de abandono educativo temprano. Esas estadísticas, de nuevo, se concentran en los niños que nacen en familias con problemas: “La pobreza infantil, el fracaso escolar, el abandono educativo temprano, el desempleo y la exclusión social son las diferentes estaciones del mismo viaje”.

En España un niño que nace en condiciones de desventaja social tiene 4 posibilidades más de repetir curso y 10 probabilidades más de abandonar el colegio antes de tiempo. Así que, por una cuestión de pura inteligencia económica, Andrés aboga por actuar sobre cuatro ámbitos:
El primero, ya mencionado, es extender la educación de cero a tres años. El segundo es recuperar el refuerzo educativo individualizado para los jóvenes que tienen dificultades de aprendizaje. Este refuerzo ya existió en España, pero quedó suprimido tras los primeros recortes de la crisis.

La siguiente acción a emprender pasa por transformar radicalmente el actual sistema educativo español, “porque produce un fenómeno de segregación”. Con esta afirmación, Andrés se refiere al hecho de que nuestro actual modelo tiende a concentrar en los mismos colegios (casi siempre públicos) a los alumnos en situación de desventaja social, “y está demostrado que uno aprende más rápido y se motiva más si los que están a su alrededor también están motivados”.

Por último, desde Save the Children abogan por cambiar el sistema de becas vigente, porque esas ayudas suelen quedar fuera del alcance de las capas sociales más desfavorecidas. Las razones, según Andrés, van desde la obligatoriedad de desembolsar inicialmente el gasto para poder recibir dicha beca, algo que estas familias no pueden hacer, hasta la imposibilidad de que cumplan con algunos de los criterios que se exigen para disfrutar de las ayudas educativas.

La labor de las empresas, fundamental

Aunque él se dedica al Tercer Sector, Andrés considera que las empresas son incluso más importantes que las ONG para transformar la sociedad y erradicar muchos de los problemas sociales existentes.

“Trabajamos con más de 200 compañías en España, porque su capacidad de impacto sobre los niños es mayor que la de nuestra organización”

En concreto, Save the Chaldren colabora con el sector privado en materia de inversión social estratégica (ayudando conjuntamente a personas en riesgo de exlclusión); de difusión de sus mensajes (aprovechando la enorme capacidad de sensibilización pública de las empresas); de movilización de los grupos de interés (ya que una compañía tiene muchos más clientes que número de socios una ONG); y de codesarrollo de soluciones específicas para colectivos vulnerables (en campos como la salud o la emigración).

Según explicó Andrés, Save the Children también realiza una suerte de consultoría de las empresas con las que colabora. “Analizamos el impacto de esas empresas sobre la infancia. Eso implica evaluar las cadenas de suministro para saber si incluyen a empresas con niños trabajando en condiciones de explotación. También analizamos si los productos y las servicios de esas compañías han sido diseñados teniendo en cuenta las necesidades de la infancia o cómo impactan las políticas de las compañías sobre el bienestar de sus empleados y sus familias.

Entre la amenaza climática y la oportunidad femenina

Esas evaluaciones realizadas por Save the Children permiten conocer el impacto, positivo o negativo, de cualquier actividad empresarial. Y según Andrés, todas las compañías, sea cual sea su tamaño, deberían realizar ese tipo de análisis en términos sociales, porque hoy se exige que las empresas tengan “un propósito social, un sentido”. De hecho, considera que tenerlo añade “una ventaja comparativa” porque, entre otros motivos, la causa social que más importa a los españoles es siempre la ayuda a los niños en situación de vulnerabilidad.

Todas las compañías, sea cual sea su tamaño, deberían realizar un análisis en términos sociales, porque hoy se exige que las empresas tengan un propósito social

Hoy, las principales acciones en materia de sostenibilidad que desarrollan las compañías guardan relación con dos fenómenos de relevancia mundial: “La mayor amenaza que sufrimos, el cambio climático, y la gran oportunidad que tenemos, el empoderamiento de la mujer”. Son dos megatendencias que, según Andrés, tienen repercusión directa sobre la infancia.

Por un lado, el calentamiento global “es ya una realidad devastadora en muchos lugares, en los que los más perjudicados son siempre los niños”; y porque, “si las mujeres ocupan el mismo papel que los hombres en la sociedad, tendremos un mundo muy distinto y dejaremos de ver cosas inaceptables que sufren especialmente las niñas”.

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