5 pasos para fomentar la sencillez e impulsar la eficiencia

Redacción | 28 de noviembre de 2016

a complejidad mata la eficiencia, es así de simple. Cuando cualquier profesional no comprende una tarea o no sabe cómo enfocarla es mucho más propenso a abandonarla en cuanto surge la primera dificultad.

Gordon Tredgold es un antiguo experto en negocios y la transformación de TI que escribía recientemente en este artículo de la publicación Entrepeneur sobre la necesidad de mantener la simplicidad para aumentar la eficiencia. Tredgold asegura que tenemos una tendencia natural a complicar las cosas. Algo que en ocasiones viene dado por la necesidad de demostrar el valor y la pericia de algunos, aunque eso haga difícil que otros consigan realizar esas tareas o procesos.

Este experto propone cinco reglas para ser más sencillos:

1. Explicar las cosas con claridad y sencillez:

“Si no puedes explicárselo a un niño de seis años es que ni tú lo entiendes”. Así de rotundo se muestra Gordon que asegura que si no aceptamos el reto de que hasta los más pequeños entiendan nunca sabremos si nos entienden o no.´

2. ¿Existe una solución lápiz?

Gordon recuerda una leyenda urbana que cuenta que la NASA invirtió cantidades ingentes de dinero en diseñar una pluma que pudiera escribir en el espacio. Los rusos optaban por lápices usados. Así, recuerda, tenemos que tener siempre a mano una “solución lápiz”.

3. Usar de forma eficaz el tiempo

Si tratamos de mejorar el 10 o el 20% del tiempo de una tarea sólo conseguiremos mejorarla. Para Gordon debemos preguntarnos cómo hacerlo en un 20% del tiempo seguramente consigamos una alternativa radicalmente diferente, y mejor.

4. Desafiar todo

Gordon recuerda el principio de Pareto que determina que el 80% del trabajo se hace a menudo con sólo el 20% del esfuerzo, mientras que ese 20% restante requiere del 80% del esfuerzo. Hay que saber si realmente necesitamos ese último estirón. Si conseguimos simplificar restando ese 20%, nos hará mejores.

5. No hay que detenerse en la primera solución

Las soluciones complejas, afirma Gordon, son más fáciles de encontrar. Se llega más fácil que a las simples. Eso no significa que haya que seguir buscando siempre pero sí dedicar algo de tiempo para ver si localizamos otra solución que a posteriori nos ahorre esfuerzo.

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