“En nuestro país abundan los jefes a los que sólo les preocupan los números”

Jorge Salinas, presidente de ATESORA
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Jorge Salinas, presidente de ATESORA

Cuando se habla de cambiar el mundo en numerosas ocasiones pensamos que ese cambio, esa propuesta, debe ser algo espectacular y que erradique los problemas más frecuentes y visibles de la sociedad. Sin embargo, en el mundo empresarial, también se dan otras problemáticas que necesitan de una solución urgente para una mejora del entorno.

Jorge Salinas,  Presidente de Atesora, determina que uno de los problemas que abunda en España en el ámbito empresarial es generado por el mal ejercer de los jefes. “En nuestro país abundan los jefes que están más enfocados en el número que en las personas”. Un problema que no afecta tan sólo a la motivación del empleado sino que repercute además en el grado de competencia y profesionalización de la entidad.

Objetivo del CEO

Uno de los objetivos más ambiciosos del mundo del directivo recae sobre la necesidad de hacer que su compañía alcance el grado de excelencia. Sólo de esta manera, si el directivo opta  por la vía de la cualificación y del talento, el CEO podrá optar también a ofrecer un servicio a la sociedad que fomente la mejora del tejido empresarial entre otras cosas. Una alternativa como otra cualquiera para cambiar la sociedad y favorecerla.

Como apunta Jorge Salinas, lo que necesitan los empleados y la sociedad en la situación actual,  son líderes transformacionales en lugar de los tradicionales. “Durante doce años, estuve acostumbrado a trabajar con jefes que me pedían resultados, que me daban capones y collejas cuando las cosas no salían como esperaban”… Algo que parece normal cuando no has descubierto otro tipo de líderes y que cómo él mismo afirma “te toca sufrir hasta que das con otro”.  Sin embargo, viviendo en la creencia de que este tipo de jefes son los únicos que existen, aparecen otro tipo de responsables que verdaderamente cambian y mejoran el entorno de trabajo, y Jorge Salinas tuvo la oportunidad de comprobarlo. “Tuve la experiencia con otro gran jefe que me preguntaba continuamente sobre mis recursos y mi forma de administrarlos. Me decía qué tipo de cosas había intentado y qué tipo de cosas aún estaban por intentar”…

¿Qué es lo que hacía de este jefe alguien extraordinario? Los líderes transformacionales, los jefes que son capaces de cambiar a mejor el día a día de un grupo de individuos, se fijan ante todo en  las personas: escuchan, preguntan, inspiran, crean oportunidades, estimulan a un equipo para que estos quieran adquirir nuevas responsabilidades… Es decir, posicionan a la persona como principal preocupación entendiendo que de la comodidad y la felicidad de éstos depende en gran medida el resultado y las cuentas de la empresa.

Mientras, en otro punto antagónico se encuentra “el jefe que jefea , un líder que para obtener resultados tan sólo se encarga de administrar, ordenar y gestionar en busca de ese número anhelado a la vez que rehúye el contacto directo con su personal.

Cambiar el mundo

“No dediques mucho tiempo en crear estructuras ni procedimientos, dedica tu tiempo a crear visión, y a dar espacio a los demás para que se desarrollen. El impacto que tienen los líderes que jefean, es que rompen la complicidad que se producen en los equipos, destrozan la comunicación y crean un ambiente inspirado en lo que yo llamo el lenguaje Matrix, un lenguaje políticamente correcto donde no se dice más de lo que se tiene que decir porque no es adecuado y en la que no se dice realmente lo que se piensa”.

La reflexión, según Jorge Salinas, que deben hacer todos los CEOs, es que para  cambiar el mundo no hace falta colaborar con ONG´s que promuevan valores, sino que se puede empezar por hacer de esos valores una realidad en la oficina, donde la persona cobra un valor inigualable. Ésta debe ser vista como un fin y no como un medio de ganancias y resultados, sólo así se podrá optar por la excelencia y se podrá retener el talento, objetivo que debe ser el de toda compañía: captar a los mejores.

¿Qué tipo de líderes quiere ser usted? Un consejo para empezar a transformar la realizad se puede resumir en el ejemplo mostrado por Jorge Salinas. Empiece por el día a día, con un gesto tan simple como el saludo, “muchos de los jefes que llegan a la oficina y dicen buenos días a sus empleados, la mayoría lo hacen por educación ya que ni siquiera miran directamente a los ojos de su gente… no se dan cuenta de que si miran a los ojos, ese gesto va directamente a la cuenta de resultados de la compañía”. Un pequeño gesto que sin duda, favorece el buen ambiente y fomenta una mejora del entorno en todos los niveles, tanto el productivo, como el personal.

 

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