¿Es el fanfarrón de la empresa o padece el síndrome del impostor?

Laura Martín | 9 de marzo de 2015

¿Cuántas veces te has encontrado en tu oficina con el típico fanfarrón que alardea de logros que no son verdad? Las personas que tienen este comportamiento que permanece en el tiempo junto a una serie de características determinadas puede que padezcan el síndrome del impostor. Según los especialistas, el 70% de la población ha podido padecer este síndrome en algún momento de su vida.

«Tiene que ver con los complejos que uno tiene, es un mecanismo que tenemos todos pero en ellos es más extremo ya que no se es capaz de interiorizar lo que nos pasa», explica Sergio García psicólogo especialista en clínica del Gabinete Vallmen. Las personas que viven con el síndrome del impostor no son capaces de afrontar los éxitos que obtienen en su carrera profesional y los atribuyen a golpes de suerte o la casualidad.

La baja autoestima, una inseguridad latente, querer agradar, y aparentar más de lo que uno es, son algunas de las causas que lo producen. «Estas personas sufren una dicotomía interior; por una parte saben que han tenido que esforzarse para estar donde están, pero por otro lado dudan de su esfuerzo«, establece Sandra Marín, coach consultora y formadora de Mikah de Waart.

Las personas que trabajan con un «impostor» pueden darse cuenta en determinadas ocasiones de su trastorno. A la hora de relacionarse en una reunión o de exponer ideas y establecer objetivos puede salir a la luz este comportamiento. Hay personas que se pueden comportar de una forma muy extrovertida y, otras que sin embargo, toman una actitud pasiva, pierden la iniciativa, se muestran inseguros a la hora de presentar o defender sus argumentos y les cuesta tomar decisiones. «Las personas que padecen un trastorno no lo muestran las 24 horas del día, si no sólo en momentos puntuales, es ahí donde se ve ese delirio», añade el psicológo Sergio García.

«Si lo detectamos tenemos que ponernos manos a la obra de inmediato, ya que este tipo de síndromes puede desembocar en ansiedad, depresión, etc…e incluso puede llevar a la persona a abandonar su puesto de trabajo», afirma Marín. Para superarlo Sandra Marín, coach consultora y formadora de Mikah de Waart, aporta una serie de actitudes que debes trabajar para acabar con este síndrome:

1. Aceptar que no eres ni debes ser perfecto, el «perfeccionismo» es un mal compañero de viaje. Valorarte y quererte; no olvidar que tú eres lo más importante.

2. Aceptar que no eres perfecto, es decir: puedes equivocarte y también, entender que quizás no conoces todas las respuestas a las preguntas, o que no sabes hacer ciertas cosas.

3. Atreverte a contar lo que te ocurre a la gente de tu entorno. Además, si puedes pídeles su opinión sobre ti y tus pensamientos.

4. Aceptar los cumplidos y los elogios. No los pongas en tela de juicio, no los cuestiones, ni te infravalores. Disfrútalos, te los mereces.

5. Hacer una lista de todas aquellas cualidades que tienes y de los logros que has ido cumpliendo en tu vida y premiarte por ello.

6.-Agradecer todos los días. Haz una lista de 5 cosas al día que van bien en tu vida y focalízate en lo positivo.

7. Rodearte de personas optimistas y que te infundan alegría y motivación.

 

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